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Año nuevo con propósitos antiguos y nuevos

Perspectivas nuevas para este año que Dios nos brinda en la vida social y eclesial.

Enero 2014 | Marcos Aceituno Donoso (España) | Espiritualidad

La novedad de Jesucristo se enraíza en el cotidiano vivir nuestro. Jesús y su propuesta renovadora vienen a ser un reactivo frente a una rutina humana. Necesitamos continuamente la llamada a la conversión de Jesús que retoma el llamado de Isaías y lo actualiza no sólo en su vida terrena, sino que lo prolonga hasta el final de los tiempos. Dicha vocación-reto consiste en la siguiente afirmación: Todo lo estoy haciendo nuevo (cf. Is 43,19; Mc 1,27; Apoc 21,5). La novedad de Isaías consistía en el regreso de los fieles a la Tierra prometida después de un prolongado exilio en país extranjero. Su identidad religiosa, su relación personal con Dios como individuo y pueblo se reafianzaban con la esperanza de percibir cómo Dios, Padre providente, les iba acompañando pese a las dificultades de la historia. La novedad de la predicación histórica de Cristo se centra en la necesidad de acoger la novedad de Dios como Pueblo pero también como personas con alma y una sed de espiritualidad que será el amor y no los preceptos escritos de la Torá quien nos sacia. Finalmente, el Apocalipsis nos habla de que Jesús Resucitado está guiando providencialmente la vida de la Iglesia en los cambios inherentes a la historia presente, manteniendo la esencia de nuestro depósito de la fe en el reto de nuevos acercamientos a un Pueblo sediento de fe, esperanza y caridad cristianas.

En este diálogo a tres partes (Dios – Pueblo – alma), propongo que consideremos tres novedades que asumen el antiguo llamado bíblico a vivir la novedad de Dios en el 2014.

a.) Año nuevo con un Papa nuevo
Nos estamos acercando al primer aniversario de la elección del papa Francisco. Paulatinamente está revelando su estilo personal de vivir y dar a conocer facetas de su ministerio de Pastor supremo de la Iglesia, siendo el 266º sucesor de san Pedro. Para ello ha preferido un lenguaje sencillo, claro, comprensible por todos y una espontánea piedad cristiana que atiende al palpitar auténtico y real de las gentes del siglo XXI. Su Santidad, el Papa Francisco, nos está relanzando el mensaje de Dios, Belleza, Alegría y Amor supremos que se concretan en las necesidades del prójimo, insistiendo en que evangelizar no es hablar desde fuera de la vida de la gente, sino desde dentro de sus anhelos, sufrimientos, proyectos y esperanzas.


b.) Año nuevo con retos nuevos
Nuestro mundo está cambiando rápidamente. Las respuestas de ayer no valen para el hoy, y el hoy es un preparativo del mañana. Vivir desde el mañana supone ejercitar dos virtudes típicamente cristianas: la esperanza y la perseverancia. Con la esperanza vivimos siempre del recuerdo de la promesa de Dios en Cristo que nos dice: Yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo (cf. Mt 28,20). Dicho recuerdo nos obliga a no instalarnos demasiado en las estructuras humanas conocidas, nos impele a reconocer y amar nuestra condición de «peregrinos» que pasan en un mundo que también pasa. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo queremos pasar? Y creo que la respuesta es también cristiana: haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, en sus múltiples manifestaciones (cf. Hch 20,28). Para ello, necesitamos del amor y la gracia de Dios, y permanecer en ellos. La perseverancia es el regalo del Espíritu Santo para poderlo vivir gozosamente.


c.) Año nuevo con eventos eclesiales nuevos
Finalmente tenemos dos eventos eclesiales nuevos: la canonización de los beatos papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Dos pastores que nos han dotado de una brújula para el siglo XXI: el Magisterio reciente del Concilio Vaticano II y el ejemplo personal de un sacerdote entregado a todos por amor de Dios y Jesucristo. A ello debemos añadir la convocatoria de un Sínodo extraordinario para afrontar la evangelización de la vida familiar. La Iglesia nos invita a reflexionar y reconocer cómo el Matrimonio es la semilla de una familia nueva; cómo el Matrimonio es el santuario donde la vida de los esposos y sus hijos encuentra la Palabra de Dios y el Sacramento del Amor de Cristo, concretados en su vivencia cotidiana, no siempre fácil, pero que tiende a la alegría del Evangelio. Pidamos a Dios la gracia de acoger las propuestas que este Sínodo nos indicará en el formato que el Papa y los Obispos crean conveniente.

En definitiva, esta colaboración con la Compañía de María desea ser un compartir perspectivas nuevas que en este año Dios nos brinda en la vida social y eclesial. Pretende ser una lectura cristiana de nuestra realidad sociológica contemporánea, de un modo muy general, quiere llegar al máximo número de lectores. Espero que sea ésta una propuesta capaz de incidir positivamente en ellos. Feliz y Santo Año 2014.
 

Marcos Aceituno Donoso: sacerdote español. Actualmente realizando estudios del doctorado en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.


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