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Un testimonio personal

“Dios mío, infunde en mi alma las delicadezas de la caridad” C.J.

Junio 2015 | María Angeles Martínez, odn (España) | Experiencias

Quiero testimoniar algo personal sobre Madre Coínta, ya que en este último tiempo, he tomado más conciencia de ello. La jaculatoria “Dios mío infunde en mi alma las delicadezas de la caridad”, comprendo que fue hecha vida por la Madre Cointa por tantos detalles de caridad, con la calidad del amor que es la ternura, el mandamiento nuevo de Jesús (Jn 13, 34-35). Por donde ella pasó, y que yo recuerde, Talavera de la Reina, Badajoz y San Sebastián, me llamaron la atención en lecturas y comentarios entre las religiosas, el testimonio explícito de ellas, especialmente en San Sebastián. La Madre Cointa muere en esa ciudad el año 1954 y yo entro en el Noviciado de San Bartolomé, San Sebastián en 1956. Recojo de su vida virtudes sólidas, carisma para el gobierno, educadora con relación apostólica con alumnas, exalumnos, es decir hoy, con los laicos, apertura a los signos de los tiempos.

Caigo en la cuenta que en mi vida, la jaculatoria propia de la Madre Cointa, ha sido como “un mantra” que he repetido muchas veces, especialmente en momentos de perdón, de reconciliación, de querer amar como Jesús amó. Creo que me ha acompañado la Madre Cointa en mi deseo de comulgar con todos, con todas las hermanas, también en esos momentos críticos de la vida en los que se hace más difícil la relación fraterna. Es lo que en nuestra tradición, llamamos vivir “la unión de corazones”.

Llegó a mis manos un día la tarjeta con esa frase “Dios mío, infunde en mi alma las delicadezas de la caridad” y desde que la tengo, la suelo fotocopiar y entregar. Lo más significativo de estos últimos años es que dando retiros y Ejercicios Espirituales a laicos, sacerdotes, religiosas, descubro que siempre que me toca hablar de la fraternidad, la vida comunitaria, hacer referencia en la meditación del lavatorio de los pies ( Jn 13, 12-15 ) al mandamiento del amor (Jn 13, 34-35 ; 1 Jn 4, 7-9) , al himno a la caridad de San Pablo (1 Cor 13, 1-13 ), casi siempre me surge decir la frase de la Madre Cointa. Y es curioso, porque al citarla, recojo, que alguno me dice ¿podría repetirla? … Noto que las personas la escriben con atención y todavía más, algunos, algunas, al darme “cuenta de sí” en el acompañamiento, descubro interpelación para la vida cotidiana, para momentos críticos de reconciliación familiar y de vida consagrada. Descubro de modo “carismático” que toca el deseo de vivir más coherentemente el mandamiento nuevo de Jesús, como gracia al pedir: “infunde en mi alma”, y deseo de calidad en el amor: “las delicadezas de la caridad”-

Esa vivencia de la Madre Cointa, hecha jaculatoria, es central, gracia carismática. Experimento que fue el centro de su vida cristina, de una vida de virtudes sólidas al estilo de Juana de Lestonnac. Una vida dispuesta al cambio con discernimiento maduro, que la llevó a dejar su querido convento de Talavera y pasar a la Compañía en fidelidad al proyecto educativo de la Santa Madre, y apertura a los signos de los tiempos. Su relación directa y epistolar con tantos laicos, exalumnas, me habla también de una apertura apostólica más allá de la propia comunidad religiosa.

También descubro que en algunos textos que escribo, la he incluido sabiendo que “toca”, interpela, se acoge el mensaje y hace bien.
 

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María Angeles Martínez, odn: religiosa de la Compañía de María. Española, misionera en Chile durante 45 años. Especialista en Mariología y Teología Pastoral. Fue Presidenta de CONFER Nacional de Chile.  Perteneció al Consejo de Redacción de la Revista Testimonio, de la que ahora es colaboradora.

 

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2 Comentarios

dice:
Me da gusto M. Angeles que sigas aportando con tus escritos que hacen bien muchos/as. Un abrazo.
Celia Villagra Silva dice:
Esta jaculatoria esta presente aquí en Curanilahue, en el sur del país de Chile, la hermana Angeles que nos acompaño cuatro años después del terremoto que vino acompañar a los más pobres, nos transmitió:" Dios mío infunde en mi alma las delicadezas de tu amor" aquí nos hizo buscar las raíces de nuestro seguimiento s Cristo, es decir la experiencia fúndante, nos novio acompañar a los más pobres, compartir con los rostros de mujeres, entrar a sus casas. Compartir sus sueños y sufrimientos, por eso esta frase"las delicadezas de tu caridad, eso es lo que nos invito a vivir con los olvidados de este sistema materialista e individualista. Es el mandamiento del amor presente, mirado con los ojos de una mujer religiosa como es la madre Cointa, es la memoria espiritual presente en una generación que cada vez más se aleja de lo espiritual y lo que nos hace más humanos. Gracias a la Compañía de María siempre presente en nuestro pueblo.

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