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Los rostros nos hablan

Las vivencias de Ana María Abrines durante su visita a dos religiosas de la Compañía de María en Egipto.

Mayo 2015 | Ana María Abrines Benguría, odn (Chile) | Experiencias

Entre el Asombro y la alegría.

La diferencia entre un viaje de turismo, en el que se llega a un hotel y se planifican visitas a lugares interesantes, se toman fotos similares a las que una ha visto en las revistas de viajes, la diferencia digo entre esos viajes, y éste que me ha tocado en suerte, radica principalmente que los lugares se van conociendo en la medida que la realidad nos lo va entregando… y lo que se va descubriendo ante todo son las personas, y desde ellas su modo de acoger, de vivir, de agradecerte el que estés allí.

Es eso lo que me ha hecho, una vez más en mi historia tan aventurera y diversa, estar agradecida por esta nueva experiencia que me ha sido regalada… bajo la circunstancia que se quiera… se dice que una vez lanzada la flecha ya no vuelve atrás, y esta flecha, lanzada desde un lugar extremo ha llegado a este milenario lugar pleno de historia, riqueza, cultura, belleza en medio de una realidad que se debe desentrañar.

Al llegar a Armant de Waburat donde viven dos religiosas de la Compañía, (700 km al sur del Cairo,) y salir de compras, en lugares cercanos, comencé a conocer los rostros de los egipcios.
Con Tere - que en este momento estaba sola en el pueblo- fuimos a los pueblos cercanos donde ellas están presente a través de talleres, visitas, y trabajo conjunto con los jesuitas, con la asociación “La llave de la Vida”, nombre que está tomado de la riqueza de estos pueblos. ¡Qué nombre hermoso! Y no sólo el nombre “Llave de la Vida” , sino lo que encierra para tanta gente… el sentido de la vida, y es tan importante que ves esta llave representada en los muros, y en diferentes lugares, me he hecho el propósito de leer y saber más de la riqueza que este signo encierra en sus vidas.

Digo que fui adentrándome en estos pequeños pueblos que están entre 6 y 10 kms de distancia , a los que se llega trepando en la parte posterior de la camioneta : “Aarabeia “ (que llevan dos filas de asientos ( ¿) colocados de manera paralela frente a frente , sin querer mucho mirar donde vas sentada, con un fierro al medio del techo, al que te sujetas como puedes… ya que corren de tal manera, que al principio produce vértigo, y otras emociones indescriptibles. Allí suben cantidad de mujeres cubiertas con sus velos negros la mayoría y largos vestidos (llevando niños y niños y más… y los hombres con su singular vestimentas
(Garabeia) y turbante.

Durante la primera semana recorrí además de Armant de Waburat, los pueblos de Armant Elget., El Maris y Rizagat. Pueblos de calles polvorientas, (sin aceras) en las que debes ir sorteando lo que hay en medio de ellas… que no entro a describir, además de cuidarte de las motos, asnos con carretas, de algún caballo y vehículos motorizados, para quienes los peatones, pareciera somos algo así como montículos que se desplazan y a los que se les toca la bocina - cosa que les Encanta!, jamás había escuchado tanta bocina, es el lenguaje de todas sus calles, hablan, discuten, saludan, señalizan con ellas!!! - pues caminando por estos lugares fui adentrándome en las casas en las que las religiosas son conocidas, acogidas y queridas, con los consabidos cuatro besos, exclamaciones de alegría y la invitación a tomar lo que te quieran ofrecer, con todo el cariño expresado en sus rostros y abrazos, además de los niños que van asomándose curiosos al descubrir una cara nueva.

¿Qué decir de estas acogidas?

La verdad es que cuando se ha tenido la experiencia y gracia de haber vivido años en un pueblo pobre, se llega a reconocer el lenguaje común de los más sencillos, el mero hecho de pasar por sus casas es motivo de alegría, el sentarte sin más, en medio de ellos y compartir su vida es ya regalo, y si además has venido de lejos para conocerles y ofrecerte a compartir lo que sabes y a recibir, ya eres alguien muy querida. Es esto lo que hacen las religiosas que aquí van regalando su vida: creando espacios donde compartir, aprender artesanía, tejer, hacer bolsos, guitarra, y lo que va surgiendo en medio de un tiempo diferente que les abre otros horizontes.
Me asombré al ver todo lo que han aprendido en este corto tiempo en el que están allí las religiosas… se han tejido chalecos hermosos de varios colores, vestidos a crochet para ellas y sus hijas, tocan la guitarra… en nuestra visita traían lo realizado en este tiempo de caliente verano en el que no habían tenido talleres y esperan con entusiasmo el inicio del año, cuando se retorna a la vida normal.

Por el sólo hecho de visitarles con Tere, ya fui acogida con toda la alegría expresada como decía, en los cuatro besos, en el abrazo y en un defenderme en mi casi tribal inglés que me ha ido sacando de apuros y a la vez poder entablar diálogos que me van haciendo cercana.
Una tarde en el centro “Llave de la Vida”, me inicié llevando material para que las adolescentes se hicieran pulseras con gomas de colores ¡Éxito! Llegaron adultas y niñas, y fue tal el entusiasmo que debimos poner orden pues de no hacerlo se nos agota el material, cada una se hizo su pulsera y con tal de no parar querían hacer para quien se les ocurría inventar, debimos guardar nuestro precario tesoro y ponerlas de maestras de quienes llegaban mas tarde atraídas por la novedad… ahora el problema es ver si encontramos aquí las dichosas gomitas que se van con una rapidez pasmosa!

Este lugar lejano, pleno de riqueza histórica, con momentos de violencia que ha ahuyentado a miles de turistas, vaciando hoteles, dejando cruceros desolados a pleno sol, hombres sin trabajo y un Nilo de mil formas diferentes, siempre bello y con tanta historia para reconocer a la espera de ser otra vez admirado y recorrido. Este Cairo caótico y a la vez atrayente , es hoy una parte de mi historia que se va tejiendo de manera tan misteriosa e improvisada , sin nunca adelantarme lo que está por venir… y es desde este trozo de historia desde el que voy acogiendo y recogiendo mi vida… mientras escucho una vez mas la oración musulmana desde los parlantes, que no dejan de expresar su alabanza a Quien toma diferentes nombres siendo siempre el mismo… el Dios creador que nos sostiene y sigue amando no importa donde hayamos nacido , El nos acoge sin diferencias…por que el Amor es así...

Ana María Abrines Benguría, odn: religiosa de la Compañía de María. Chilena. Bachiller en Pedagogía y moral. Graduada en Cultura y Solidaridad. Master en Tecnologías para la Educación. Pastoral de jóvenes.

 
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