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IV Encuentro Internacional de jóvenes AHE

Del 5 al 25 de julio de 2014 tuvo lugar en México el IV Encuentro Internacional de jóvenes de Arte, Humanismo y Espiritualidad.

Septiembre 2014 | Erika Vallejo, odn (Medellín, Colombia) | Experiencias

Cuando viajas, lo primero que se viene a la mente es la maleta, ¿Qué voy a llevar? ¿Qué necesito llevar? ¿Por qué traigo a colación esto? Ya lo verán… El encuentro se desarrollo en tres etapas, todas con el toque de arte, humanismo y espiritualidad. La primera semana se desarrollo en la casa de ejercicios de la ciudad de Valle de Bravo, ubicada a tres horas de La ciudad de México (D.F). Allí tuvimos la oportunidad de conocernos como grupo y de preparnos para vivir la experiencia mediante: dinámicas, la oración, la pausa ignaciana (por grupos de experiencia) y talleres dirigidos por personas muy versadas y con experiencia real en la temática que nos convocaba: La inmigración. La pregunta que nos resonaba en el corazón ¿Qué traemos en la mochila para vivir esta experiencia con las personas a quienes llaman “migrantes”? Entre las respuestas resonaban: apertura, disponibilidad, escucha, alegría, mis dones, nada: vengo sencillamente a llenarla…. y muchas más. También tuvimos la oportunidad de dar un paseo en yate alrededor de la represa y caminar por el centro del pueblo. Admirar la creación de Dios y las obras de arte que son capaces de elaborar los seres humanos reflejando en ellas la cultura de Valle de Bravo.

En la segunda parte del encuentro fue dispersarnos y disponernos a vivir la experiencia real en los diferentes albergues, en total cinco: Bojay, Guadalajara, San luis Potosi, Tochan y Cafemin (las dos últimas ubicadas en el DF). Cada experiencia nos llevo a un encuentro profundo con el dolor, nos sentíamos impotentes, porque no podíamos hacer nada. Cada día era vivir la experiencia de gratuidad, era solamente la posibilidad de estar, de hacer presencia, de que supieran que no están solos. Como dice el escrito de Cristina Sanz, en realidad no sé qué hacer por ellos… sé lo que ellos ya hacen por mí. Esta es la experiencia que traemos, que podemos contar, lo que traemos en la mochila del corazón, lo que ellos hicieron en nosotros y que la Compañía nos permitió vivir:

La universalidad de la Compañía: La acogida de las hermanas fue el primer signo, siempre pendientes de nosotros, que nos sintiéramos como en casa. Y así fue, nos cuidaron como unas mamás. Así mismo, unirnos desde las diferencias culturales y como grupo de jóvenes sentirnos hermanos. Es vivir la universalidad del amor que nos enseña Jesús al hacernos cercanos, próximos, compañía para todos, gestando relaciones de amistad que perduraran toda la vida, porque son amistades en el Señor. Vivir la universalidad del amor es la herramienta para ver la vida de una forma diferente y procurar vivirla en este sentido.

Descubrir a Dios en cada paso: Un Dios que se encarna en el encuentro con el otro, que tiene rostro humano, que sonríe, sufre, que siente compasión de su pueblo, que sueña, que tiene esperanza, que confía en nosotros, que nos invita cada día a cruzar la frontera y nos llama a arriesgarnos a vivir diferente. Sentimos una gran responsabilidad social, somos conscientes que hay que denunciar las situaciones que nos esclavizan, que nos deshumanizan. Nuestra misión está ligada a sentir compasión por los otros, a darnos. Dios está a nuestro lado y nos invita a no tener miedo.

Mirar diferente: Reconocer que en la oración se aprende a escuchar la vida y valorar la pausa ignaciana al posibilitar y ser una renovación constante del corazón. Ahora todo lo vivimos en cámara lenta, disfrutamos de las novedades que nos regala Dios, contemplamos la vida desde sus diferentes manifestaciones… nos admiramos de la belleza invisible a la razón pero visible a la luz de la fe.

Valorar nuestras familias, nuestro país, nuestra cultura. Aferrarnos más a la vida y querer vivirla con pasión.

En nuestros corazones todavía hay muchas preguntas, siguen latiendo fotografías que nos animan, que nos dan fuerza, que nos brindan un horizonte lleno de esperanza. Que no hay razones para claudicar, que los buenos somos más. Que debemos procurar seguir gastando, invirtiendo nuestras vidas por el proyecto de Jesús: Ser plenamente humanos.

La tercera etapa fue recoger la experiencia, ahora la pregunta que resonaba era ¿Qué nos llevamos en la mochila?... a través del arte (Talleres desde la música, danza, teatro, poesía, pintura) y la oración pudimos sacar todo lo que traimos en la mochila del corazón. Este es un aporte de uno de los talleres:

SAL DE TU TIERRA
Sal de tu tierra,
sal de tu mundo,
ven al encuentro de lo profundo.

Prepara tu maleta,
Prepara el corazón,
De un Valle llega el mensaje
Que anticipa el encuentro con Dios.

Al surgir el miedo,
La opción fue el amor
Y ante tanta injusticia,
Compromiso y compasión.

La mirada candente,
Genera espera y clamor.
Al tomar conciencia nos vimos
Cruzando la frontera del amor.

Vienen del norte,
Vienen del sur,
Cargan consigo,
La cruz de Jesús.

Buscan la vida,
Buscan los sueños,
Buscan lo nuevo
Buscan lo fresco.

Y pocos triunfan en el intento.
Vidas marcadas,
Vidas muy rotas,
Que nos conmueven
Y nos transforman.

Vuelve a tu tierra,
Vuelve a tu mundo,
Lleva contigo,
Un nuevo anuncio.

Al final hubo dos días de paseo, donde tuvimos la oportunidad de visitar las pirámides de Teotihuacan y entregarle lo vivido a María, fiel compañera de esta experiencia, participando en la celebración de la eucaristía en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

Muchas gracias Compañía de María, por apoyarnos, por creer en nosotros y regalarnos estas experiencias que nos confrontan la vida, que nos sacan de nuestras comodidades y que nos ayudan a crecer como seres humanos. Gracias por sus oraciones.

Nota: Estas letras recogen en gran parte el compartir que tuvimos en Medellín el 8 de Agosto de 2014, trece días después del encuentro en México. Participantes del encuentro: Sara Saldarriaga, Lina Hernández, Laura Correa, Margarita Gómez, Cesar Piedrahita, Camilo Atehortua, Simón Jaramillo, Jhonathan Molina, Maribel Vanegas, Diana Martínez, Erika Vallejo).
 

Erika Vallejo: juniora de la Compañía de María Nuestra Señora. Master en Matemáticas y Física. Nació en Medellín. Actualmente trabaja en el Colegio de la Compañía de María en Medellín, y forma parte del Equipo Internacional de AHE.


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5 Comentarios

Rocío Hernández dice:
Y la canción que colocas al final estuvo muy bonita.
Rocío Hernández dice:
Erika, realmente fue muy buena la experiencia, aunque no haya estado en las experiencias creo que fue de mucha gracia y alegría.
Nancy Raquel dice:
Muchas gracias Erika. La gracia cuando compartida se hace comunitaria. Un abrazo
Josefina Domínguez dice:
Gozamos mucho sabiendo que en México se llevó a cabo este encuentro. Qué bueno que jóvenes como ustedes palparon de cerca el dolor de los migrantes. Es un destello de esperanza en este mundo tan lleno de sufrimientos.
Liliana Franco dice:
A.H.E. la pasión que nos hace creer que es posible un mundo mejor. Gracias por compartir y por ponerle alas a este sueño.

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