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Encuentro con Burdeos

La experiencia de recorrer los sitios más representativos de la vida de Santa Juana.

Enero 2015 | Marisol Estrada (Medellín, Colombia) | Experiencias

Durante muchos años he escuchado sobre Santa Juana de Lestonnac. En mi etapa de estudiante en el Colegio de la Compañía de María La Enseñanza de Medellín-Colombia, las religiosas y profesoras nos hablaban de ella constantemente y celebrábamos fechas significativas de su vida y su obra. Todo esto la convirtió en un referente, junto con María, en nuestra formación como personas y como mujeres que debemos cumplir una misión en la sociedad.

Después de graduarme, el sello de estos años permaneció en mi vida, algunas veces consciente y otras inconscientemente. Como un regalo dado por la Santa Madre volví al Colegio y he tenido la oportunidad de trabajar durante 15 años en su Biblioteca y ver crecer mi hija educada con esos mismos valores. Durante todo este tiempo, conocer los lugares que dieron origen a la Compañía de María y la cuna de Santa Juana de Lestonnac era un sueño, para mí, casi irrealizable. En octubre tuve la suerte de viajar a Burdeos junto con mi hermana Marta Elena, también exalumna del Colegio, y hacer realidad este deseo. Además tuvimos la alegría de compartir parte de este recorrido con profesores del Colegio de la Compañía de Inglaterra.

La Comunidad de Burdeos nos acogió con un cariño inmenso durante los días de nuestra visita. Pudimos sentir profundamente el valor de cada uno de los sitios más representativos en la vida de Santa Juana y de la Compañía de María, gracias al acompañamiento de la Madre Odette Roche y la guía y explicaciones de la Madre Colette C. de Boisse, quienes con su conocimiento histórico y su amor a la Obra, nos fueron llevando por cada lugar llenándolos de sentido y significado.

Conocer la Calle del Hâ, sitio del primer Colegio; la Iglesia de Saint- Eloy, lugar de su matrimonio; la Capilla donde está su tumba y la Catedral de Saint-André, donde fue bautizada y se encuentra su imagen, fueron momentos muy significativos. Tuve la oportunidad de encender una vela para hacer oración por todas las personas cercanas a mi corazón.

Sin embargo, fueron de especial relevancia para mí, la visita a Landirás y principalmente a La Mothe, lugares que te invitan, como a ella, a revisar la vida y a sentir plenamente la presencia Dios.

Fue emotivo vivir este momento sin mi familia porque extrañé su presencia para compartir los sentimientos que llegaron a mi corazón. Espero que la vida me dé otra oportunidad de re-andar estos caminos, acompañada de mis seres queridos y volver a sentir las emociones que esta experiencia produjo en mí.
 

Marisol Estrada: Bibliotecóloga. Voluntaria en la Casa Generalicia.


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