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Las tres idolatrías

El Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, nos habla de los nuevos ídolos imperantes en los comienzos del tercer milenio de la era cristiana.

Noviembre 2014 | Carlos Enrique Restrepo (Medellín, Colombia) | Otras áreas

“Hemos creado nuevos ídolos”, dice el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, a propósito del estado del mundo actual (Cap. II, § 55). Expresamente se refiere al “fetichismo del dinero”, casi en los mismos términos que Marx cuando trataba el fetichismo de la mercancía (El Capital, T. I, Cap. I, § 4), con la diferencia de que, en nuestro tiempo, el dinero ya no sólo produce fenómenos como la explotación y la opresión, sino una dictadura de la economía causante de la exclusión social que confina a las márgenes enormes masas de población: aquellos que no entran en la red del consumo y que, por tanto, quedan relegados a la condición infrahumana de “desechos” y “sobrantes” (Evangelii Gaudium, § 53). La dictadura de la economía se asemeja, según el Papa Francisco, al culto del “becerro de oro” de tiempos de Moisés (Ex 32, 1-35); sus himnos se entonan ahora siguiendo los vaivenes de La Bolsa, la cual se erige en catedral de la Nueva Ecumene constituida por la irrefrenable expansión del capital.

Pero el Papa habla en plural: nuevos ídolos. Al menos otros dos quedan claramente indicados en la Evangelii Gaudium, a saber: la técnica y la política que, junto a la integración mundial del capitalismo, completan el sistema trinitario de ingeniería social al que genéricamente denominamos “globalización”. De la técnica, por su parte, el filósofo alemán Martin Heidegger supo advertir su naturaleza idolátrica, al atribuirle el poder de fundar una “época de la imagen”, de disolver el mundo y convertirlo en imagen, lo cual hoy vemos materializarse bajo el “sistema de la representación” de la sociedad de la información y de los mass media. En cuanto a la política, Nietzsche la había considerado de modo análogo al referirse al Estado como el “Nuevo Ídolo” al que, por su multinaturalismo monstruoso (mezcla de animal, máquina, hombre y Dios) la tradición moderna le dio el nombre bíblico de El Leviatán.

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Carlos Enrique Restrepo: Profesor de Filosofía en la Universidad de Antioquia y estudiante de Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín, Colombia).

 

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