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Evangelizar en el tiempo de la red

Transcripción de la conferencia de Antonio Spadaro sj en el Congreso iMisión sobre la Evangelización en Internet.

Mayo 2014 | Mª Asunción Díaz de Lezana, odn (Vizcaya, España) | Otras áreas

Internet forma parte de nuestra vida cotidiana. Antes era necesario, encender el ordenador, conectarse a Internet, ahora está aquí, es un lugar para estar en relación, para compartir ideas e intereses.

Internet es un hecho, no se trata de aceptar o rechazar, está ahí. Y es que internet no es el conjunto de cables, módem, teléfonos móviles que lo forman; como tampoco un hogar son las paredes o muros de la casa que la constituyen, es algo más.
Estamos conectados gracias a los cables, al módem, a los ordenadores, a los teléfonos móviles, pero Internet es un espacio de experiencia. En realidad Internet no existe, porque la vida misma es la red, nuestra vida es una red, cada uno somos un conector y la red no es más que vivir esta red que se expresa de forma física y también virtual.

Estamos muy golpeados, alucinados, sorprendidos por la tecnología; nos atrae, nos sorprende, expresa algo que nos sorprende porque nos supera. Parece que estamos fascinados por productos que nosotros mismos hemos construido y es que ante la nueva tecnología, bebemos preguntarnos por las necesidades profundas a las cuales está respondiendo.

Internet responde a los deseos de formación, acción, encuentro. Debemos reconocer el Internet la revolución tecnológica, pero ésta es ya una revolución antigua, responde a necesidades y deseos que el hombre adulto siempre ha tenido. Fascinados del iPhone y iPad, no, sino por los deseos que expresan la búsqueda del hombre por el conocimiento y la relación.

Benedicto XVI ya nos dijo que el mundo digital no es un mundo paralelo, ni puramente virtual es parte de la realidad cotidiana, especialmente para los más jóvenes.

Debemos dejar a un lado el término virtual porque este ambiente digital es tan real como le físico, el presencial. No basta que un ambiente sea físico para que sea auténtico. Consideramos en los jóvenes “Si tiene un amigo al que puedes tocar, hablar, es autentico, pero si es de Facebook no es tanto” esta forma de educar crea una esquizofrenia porque divide nuestra experiencia diaria en verdadera y falsa.

¿Tenemos personas con las que a diario mantenemos una relación hipócrita?. No basta conocer a una persona físicamente para decir que esa relación es auténtica. La autenticidad de las relaciones está en el corazón de las personas. Un hombre auténtico, crea relaciones auténticas; una persona hipócrita, crea relaciones hipócritas en los diversos ambientes. El ambiente digital debe ser auténtico para cada uno de nosotros.

¿Cuál es la consecuencia directa de esto que Benedicto XVI decía? Y es que la red no es un instrumento de evangelización. Si del congreso esperamos comprender, aprender como la red puede ser un instrumento para la evangelización, nos hemos equivocado.

La red no es un instrumento, es un contexto, un ambiente, un lugar donde vivir el Evangelio, un lugar para nuestra vida cristiana.
Benedicto XVI ha dicho “el desarrollo de las redes sociales requiere un empeño; las personas están involucradas en este construir y encontrar amistad, en buscar respuestas a sus preguntas en la diversidad, pero también en el ser estimulados intelectualmente y en compartir competencias y conocimientos. Las redes se transforman así, cada vez más, en ser parte del tejido de la sociedad que une a las personas basándose en estas necesidades fundamentales de cada uno. Las redes sociales, por tanto se están alimentando de las aspiraciones radicadas en el corazón del hombre.

Se podría decir: “en la red hay tanto mal, ¿cómo puede ser un lugar para vivir la vida cristiana?”. Hoy y también en ámbitos eclesiales se mira a la red desde sus patologías, sería juzgar la vida humana o construir una antropología a la luz de lo que se vive en un manicomio.

Benedicto XVI nos ayuda a comprender cuánto esta tecnología está relacionada con la espiritualidad; esta aspiración radicada en el corazón del hombre.
La tecnología no son sólo el conjunto de máquinas; las máquinas están asumiendo un valor tan alto que tocan hoy la aspiración más elevada del ser humano: expresar, comunicarse, comprender el mundo.

El objetivo de la Iglesia, no es estar a la última. La tarea de la Iglesia es comprender el valor espiritual de Internet puesto que incide en la vida del hombre. Comprender y ayudar a que la red sea aquello que debe ser a la luz del plan de Dios sobre la humanidad. Es una tarea increíble, enorme; es la reflexión que ayuda a la Iglesia a aquello que sueña Dios para la Humanidad.
En 1964, PabloVI dirigiéndose a los Jesuitas dijo: la ciencia y la técnica nos hacen ver nuevos misterios. El cerebro mecánico viene en ayuda del cerebro espiritual. El esfuerzo de infundir en los instrumentos mecánicos el reflejo de funciones espirituales es un servicio tan elevado que toca lo sagrado.

Es gracias a la tecnología que la materia puede ofrecer al espíritu un sublime obsequio, y esta es la visión que debemos tener. No es tanto la Teología Moral la que nos ayuda a utilizar Internet, sino la Teología Espiritual.
Así el Homo tecnológico es el mismo que el Homo espiritual.

Benedicto XVI ha dicho que las redes sociales pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad, que permanece como la aspiración más profunda del ser humano.
Estamos llamados a vivir en este contexto digital, como un lugar en el que vivimos nuestra fe, es más, nuestra humanidad. Es una llamada a vivir de manera auténtica. Si seguimos diciendo que debemos salir de la red para ser auténticos, confirmamos la esquizofrenia de una generación que vive la red como un lugar no auténtico donde se pueden hacer barbaridades, cualquier cosa porque no es real.

Si somos creyentes viviremos nuestra vida de fe en el contexto físico y en el digital. La red tiene un impacto sobre nuestro modo de pensar y vivir.

(...)

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Antonio Spadaro: sacerdote jesuita, profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana, director de la revista La Civiltá Cattolica, consultor del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, miembro de Ecclesiastical Advisor at Unione Editori e Librai Cattolici Italiani (UELCI), colaborador de Google, autor de la famosa entrevista realizada al papa y publicada en Razón y Fe en septiembre de 2013. Tiene varias publicaciones sobre Ciberteología y el Continente Digital.

 

Mª Asunción Díaz de Lezana: religiosa de la Compañía de María. Natural de Orduña (Vizcaya) ha sido Educadora en la Compañía durante más de 40 años, siempre de niños de Primaria, en los colegios de Valladolid, Zaragoza, Tudela, Santander y Granada. Actualmente está jubilada. Vive en Logroño donde sigue compartiendo su rica experiencia educativa como educadora en el Proyecto Llama. Además, colabora en la página web de la Provincia y apoya diferentes actividades de Evangelización de jóvenes.

 

 

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