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Aprendiendo a escuchar

Antropología y Fenomenología de la Escucha.

Mayo 2014 | Marta Inés Restrepo, odn. | Otras áreas

Abstract. Escuchar es una tarea de todos los días, incluso para los que tienen experiencia de ello. Profundizar en el poder de la escucha, el poder del silencio y el poder de las palabras nos puede ayudar a cualificarnos en un voluntariado más gozoso y más eficiente. Esposos y esposas, padres y madres de familia, educadores, médicos, juristas y quien esté al servicio de los otros, y sobre todo de quien están al servicio de personas en situación de crisis, o que viven relaciones humanas cualificadas, podrán encontrar en esta reflexión anotaciones y motivos suficientes para disfrutar de una comunicación humana que conduzca a la salud y a la resolución de conflictos.

1. Una antropología de la escucha.

Oviedo me vio llegar y lo entendió todo. En vez de saludarlo, estuve silencioso junto a él mucho tiempo, y él tuvo la nobleza de escuchar mi silencio, como un relato largo y minucioso. ( )

Así relata William Ospina el retorno del viajero que ha corrido las enormes aventuras del descubrimiento del Amazonas en su precioso libro, “El país de la canela”. Esta es, realmente la actitud cumplida de la escucha, del sentirse escuchado. Alcanza desde el corazón el silencio del otro hasta poder tocar su ser. Es el momento en que el protagonista puede narrar su historia de terror, de miseria, de dolor y de aventura, que lo transformó de niño en hombre. El silencio de Oviedo tenía los rasgos del silencio de Amaney, la madre que se quedó mirándole antes de partir y que ahora lo esperaba bajo el silencio de la tierra, en una playa del Caribe.

Mauricio Bellet, en su libro: L´Écoute anota sobre este “no actuar actuante, que no queda sin efecto”:

La escucha es sin juicio. Le antecede. Allí termina. Es sin juicio sobre el otro, del orden que sea: moral, médico, cultural, político, religioso, etc. ¡Oreja desnuda! Nada precede la escucha pura. No tiene categorías, no tiene clasificaciones, sin jerarquía, sin comparación, sea a normas, modelos, a un tal otro (…). La escucha pura puede oír lo que aún para el que escucha es inaudible. En su silencio, dice que esto también puede ser oído. Así todo se convierte en humanidad, todo vale, todo puede valer, nada está perdido por lo que hace al hombre. El no juicio, en su abstención radical, es pues también la actitud más positiva ( ).

En una escucha auténtica, el ser humano tiene la posibilidad de acceder a su ser. Cuántas veces hemos experimentado nosotros mismos que en el hecho de ser escuchados el camino se abre nuevamente, encontramos más paz, la vida nos ofrece una nueva alborada.

También Amma Anónima, madre del Desierto ( ), es un precioso símbolo del saber escuchar. Mikel Ende se inspiró en su historia para escribir uno de los más bellos relatos de nuestro tiempo: Momo ( ).

De Amma Anónima se cuenta que vivía en una cabaña, una cueva, en las afueras de una población del desierto. Los vecinos pasaban frente a su pequeña ventana para dejarle algunas frutas, algún alimento. Ella abría la ventanita, y el vecino contaba sus penas y preocupaciones que Amma anónima escuchaba en silencio. Porque Amma Anónima no necesitaba hablar, simplemente escuchaba y oraba. El vecino terminaba su confidencia diciendo: Amma Anónima, ore por mí. Dice la leyenda que aunque ella no pronunciaba palabra, todos salían de allí en paz y llenos de ánimo. Momo, el personaje del cuento de Ende, nos devuelve en su relato el valor del tiempo dedicado a la escucha, el valor de las horas….

“De ahí viene que Momo - cuenta Ende - tuviera muchas visitas. Casi siempre se veía a alguien sentado con ella, que le hablaba solícitamente. Y el que la necesitaba y no podía ir, la mandaba buscar. Y a quien todavía no se había dado cuenta de que la necesitaba, le decían los demás: - ¡Vete con Momo!- … ¿Acaso sabía magia? ¿Sabía algo que ponía a la gente de buen humor? Nada de eso… Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar… Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Su manera era única. Se entiende que al escuchar, Momo no hacía ninguna diferencia entre adultos y niños…( )

En cierta ocasión le llevaron a Momo un pajarito al que nunca habían oído cantar, y tal fue el modo de escucharlo, que el pajarillo empezó a cantar.

(...)

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Marta Inés Restrepo, odn:



 

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2 Comentarios

Maria del Carmen Riguetti dice:
GRACIAS MARTA INES MUY HERMOSO TU ARTICULO PARA PSARLO LENTAMENTE POR EL CORAZÓN,TE RECUERDO CON MUCHO CARIÑO. UN ABRAZO
Carmen Castro dice:
Muchas gracias por este hermoso artículo. Es oportuno para nuestro hacer como docentes, como miembros de una comunidad y sobre todo nuestro hacer como padres!!!