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Teresa Couret Du Terrail, la mujer que propició el florecimiento del desierto

1ª parte

Julio 2014 | Maria Josep Dach, odn (Barcelona, Espanya) | Mujeres que dejaron huella

Es totalmente imposible resumir la vida y obra de esta mujer insigne y providencial en una sola página. La Madre du Terrail fue la que hizo resurgir de sus cenizas a la Compañía de María en Francia después de que la Revolución Francesa estuviera a punto de extinguirla; por esta razón se la ha llamado la Segunda Fundadora

Para conocer a la Madre du Terrail recomendamos la lectura de su vida escrita por la Madre Eulalia Sorbet, religiosa de la Casa de Toulouse en el año 1914 y publicada en lengua española en el año 1996 por Ediciones Lestonnac. Por esta razón, en esta reseña se apuntan los rasgos más significativos; queda para una reposada de la obra de la M. Sorbet acercarse a una personalidad atractiva e interesante en el Historia de la Compañía de María

En esta primera entrega conoceremos su infancia y juventud.

Teresa du Terrail nació en Saint Geniez d’Olt el 4 de octubre de 1759 en una familia que vivia a fondo las virtudes cristianas. Su padre era abogado del Parlamento y poseía un caràcter amable y sencillo. Su madre tenía un temperamento fuerte y activo. Teresa fue la tercera de nueve hermanos.

Ya de niña dio muestras de una manera de ser alegre, sensible y de poseer una inteligencia despierta unida a una gran fuerza de voluntad.

Al cumplir los ocho años fue educada en la Institución de las Damas de la Unión, que se encargaron de formarla intelectualmente, cultivar sus cualidades y corregir sus defectos.

Dos años después consideraron que ya tenía la madurez suficiente para recibir la Primera Comunión. Su padre quiso ocuparse de la preparación inmediata y se dedicó de lleno a enseñarle las verdades de la fe y la gran importancia de recibir este sacramento. Fue un tiempo muy feliz para ella: lo recordaría toda su vida con emoción agradecida.

A los 13 años fue enviada como interna a la Abadía benedictina de La Arpajonie por la fama que tenía debida a la gran calidad educativa de sus educadoras. Allí supo ganarse el corazón de maestras y compañeras. Tres años después volvió a su casa porque había empezado a dar señales de vocación religiosa y su padre, que no quería separarse de ella, pensó alejarla de la influencia de las monjas

Al volver a su ambiente, como consecuencia de la posición de su familia, llevó una intensa vida social, tomó parte en las reuniones más selectas y disfrutó de la admiración y el éxito.

Pero pronto se dio cuenta de que este ambiente no llenaba su corazón, que sus sentimientos religiosos se habían enfriado. Su vida experimentó un cambio radical. Se entregó a cultivar la vida interior y a ayudar a los más necesitados. Este cambio propició que volviera a resonar la llamada de Dios.

A los 19 años dio el paso definitivo. Eligió la Orden de Nuesta Señora y en mayo de 1779 entró en la Casa de Toulouse.
 

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Maria Josep Dach: odn. Naciada en Solsona (Lleida), es licenciada en historia. Actualmente es la subdiretora del Colegio Mayor Lestonnac de Barcelona.


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