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Teresa Couret du Terrail, la mujer que propició el florecimiento del desierto.

Quinta parte.

Marzo 2015 | Maria Josep Dach, odn (Madrid, Espanya) | Mujeres que dejaron huella

Una vez restaurada la Casa de Toulouse, la actividad de la M. Du Terrail se hace frenética. Compagina la tarea de Superiora de la Comunidad con las diligencias para atender las solicitudes que le llegan de nuevas fundaciones: Pamiers en 1817, Saint Geniez en 1818, Lautrec en 1819, Carcassonne en 1821. Pero pronto sus afanes van a centrar en dos puntos trascendentales para la Compañía de María: restaurar la Casa de Burdeos y encontrar el cuerpo de Juana de Lestonnac.

El día 1 de octubre de 1792, las religiosas de la Casa de Burdeos fueron expulsadas y tuvieron que dispersarse como consecuencia de la Revolución. Sólo quedaron cinco religiosas que pudieron permanecer juntas, dedicadas a la educación de algunas jóvenes. Al frente de este pequeño grupo estaba la M. Antonia Cathalot.

Una vez acabada la persecución religiosa y restablecida la paz, no pensó más que en restaurar la Casa que la Revolución les había arrebatado. Ya en 1818 escribió a la M. Du Terrail para pedir su ayuda. Al principio ésta se negó por las dificultades que se presentaban pero, ante la insistencia de la M. Cathalot, acabó por ceder. ¿Qué razones motivaron este cambio de actitud? Sin la existencia de la casa de Burdeos, la unidad moral de las casas de la Orden, tan querida por Santa Juana, había desaparecido. Se hacía necesaria la restauración de la “Cuna de la Orden” para recobrarla. A este motivo había que añadir otro: encontrar el cuerpo de la Fundadora.

El 15 de abril de 1822 Teresa du Terrail llega a Burdeos para hacerse cargo de la situación. Pronto percibe con claridad que las dificultades son mayores de lo que ha previsto. No tiene dinero, ni apoyos, ni amigos, ni protectores. Sólo encuentra indiferencia. Nadie está interesado en el restablecimiento de la Casa de Nuestra Señora. Todas las puertas parecen cerradas. Sólo cuenta con la simpatía de los jesuitas, que no disponen de recursos, y los parientes de Juana de Lestonnac, recién llegados a Burdeos y sin ninguna influencia en la sociedad de Burdeos.

Con el dinero que le manda la comunidad de Toulouse, por fin consigue comprar una casa con jardín en la calle Palais-Gallien. Después de tantos esfuerzos, aparentemente infructuosos, ya puede llamar a las cuatro religiosas de Toulouse que, junto con la M. Cathalot y otras tres van a formar la nueva comunidad.

Finalmente el obispo de Burdeos, Monseñor d’Aviau comienza a sentir interés por la obra de la M. du Terrail, admirado de su coraje y tesón; el 2 de julio acompaña a las religiosas a la casa de Palais-Gallien y erige canónicamente la comunidad, que empieza con muchas carencias, tanto de dinero como de espacio. La M. Du Terrail, en una circular escrita en el mismo mes a las casas de Francia les comunica la restauración de Burdeos y les dice que “estas buenas religiosas están en extremada indigencia, pero tan felices como si lo poseyeran todo”.
 

Maria Josep Dach: odn. Naciada en Solsona (Lleida), es licenciada en historia. Archivera de la provincia de España, odn.

 
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