Reflexión entorno a Etty Hillesum

El objetivo último de este texto se centra en una inquietud del autor: sugerir algunas líneas básicas, y por ello imprescindibles, en las tareas de la educomunicación.

Marzo 2014 | Manuel de Jesús Corral Corral (México) | Mujeres que dejaron huella

Es preciso atender a los huecos que el sistema educativo ha mandado al cuarto de trebejos al privilegiar ciertos valores en detrimentos de otros, cuando no dirigidos exclusivamente a satisfacer la exterioridad de la persona. La profundidad de las reflexiones de Etty Hillesum, aplicadas a la educomunicación, señala un camino de hondo sentido humano, válido para cualquier cultura y movimiento social.

Fue todo un regalo de la vida encontrar hace tiempo a Etty Hillesum en esa máquina paridora de textos lineales e icónicos llamada INTERNET. Buscaba a Edith Stein y, de chiripa, vine a dar con Etty. Mucho se ha escrito sobre ella, pero yo lo ignoraba. Bien o mal de Edith Stein he dicho y escrito ya algo. Me quiero referir ahora a Etty Hillesum. Esther nació en Middelburg, Holanda, el 15 de enero de 1914. Sus padres Louis Hillesum, especialista en letras clásicas, y su madre, Rebeca Berstein, desplazada de Rusia en uno de los muchos progroms. Matrimonio mal avenido. Sus hermanos: Michael (Mischa), destacado pianista y Jaap, médico. Etty se hizo licenciada en Derecho y en el estudio de lenguas eslavas. En apoyo a los deportados a los campos de concentración, sirvió, por un tiempo, y à contre coeur, en el Consejo Judío. Fue sacrificada el 30 de noviembre de 1943. Tenía 29 años.

De los rasgos generales de la vida de Etty y Edith, se desprenden, de entrada, dos cosas:

1. La congruencia radical de ambas, que sin haberse tratado y conocido a fondo y con una trayectoria de origen geográfico diferente, las dos nacieron y crecieron en una atmósfera familiar y cultural plena de judaísmo, fueron víctimas de la felonía nazi y murieron en el campo de concentración.

2. Ambas pusieron por escrito sus vivencias, como lo hizo también Ana Frank, surgidas desde lo más profundo de la intimidad y que permiten rastrear su itinerario. Y en una y otra decir intimidad remite a la interioridad. Ámbito cuyo desarrollo es prerrequisito para constituirse en persona completa, y para dar sentido pleno y fundamento sólido a las grandes y pequeñas acciones de la VIDA. Frente a la desventura, Etty y Edith aparecen como almas gemelas en cuanto a ansias de plenitud.

Una vida conmocionada. Diario 1941-1943

En Etty Hillesum, congruencia radical y trabajo de la interioridad dirigidas a la acción, y no como ensimismamiento autista, son ámbitos íntimamente ligados a las relaciones de comunicación intersubjetiva de base ética, sea en el espacio privado como en el espacio público y, en particular, con incidencia directa en la educación. Comunicación de base ética en la medida en que supera cualquier intención de los sujetos supuestamente comunicantes de utilizar “a los demás para convencerse a sí mismos de algo que, en el fondo de su corazón no creen. [Y esto porque con demasiada frecuencia] Uno utiliza a los demás como un instrumento para acallar su propia voz interior” (p. 190). Para Etty se trata, en el fondo, de entender la comunicación como compartir en la medida en que “sintamos cómo estamos conectados en una gran unidad y cómo pertenecemos a los muchos frentes que están dispersos por todo el mundo” (p. 179).

Para Etty el Diario se convierte en canal para transmitir sus vivencias cotidianas y, a su vez, en testimonio y, quizás sin pretenderlo, semblanza de su evolución y ascenso a las altas cimas de la mística. El Diario de Etty ha sido publicado en español bajo el sugerente título de Una vida conmocionada. Diario 1941-1943. Profundas reflexiones, de la ‘inteligencia del corazón’, o del ‘corazón pensante’, si se toman en cuenta la juventud de su autora, y las circunstancias adversas en las que lo escribió.

En su Diario, pleno de metáforas, Etty aparece en permanente lucha interior consigo misma, pero sin perder la brújula de la serenidad y la paciencia. En los momentos actuales, y con deriva a la educación, de Etty se puede aprender:

1. que, aun en la situación límite en la que vivió y escribió, fue capaz de gobernar su vida y ser autónoma, mediante el continuo ejercicio del trabajo diario de la interioridad.
2. que, como consecuencia de lo anterior, valores como la paz interior, el juicio sereno, el equilibrio en la acción, la armonía en las relaciones intersubjetivas y con la naturaleza y, siempre la búsqueda, nacen de adentro. Cuando renunció al afán de poseer por poseer, experimentó que lo poseía todo “porque mi riqueza interior es infinita” (p. 13).
3. que para eso, como lo dice en su Diario, hay que saber “escuchar el ritmo que se lleva dentro… y ”lo que sube desde dentro de uno mismo” (p. 71).

Hay ideas que retratan de cuerpo entero a Etty: preguntas y respuestas, certezas y dudas, avances y retrocesos personales, pero también anhelos de llegar más lejos; ideas cuyo contenido y significado más profundo vienen como anillo al dedo en esta época de vaciamiento de la interioridad, por una parte, pero también, por otra, de necesidad y búsqueda de sumergirse en lo más hondo de uno.

La lectura atenta, y disfrutable al máximo, del libro de Etty, Una vida conmocionada. Diario 1941-1943, me llevó a pensar en cuánto de lo que escribió puede ser rescatado por la pedagogía actual. Ideas que, como las siguientes, han de estar presentes en todo momento y circunstancia en la que se desarrolla la tarea educomunicativa si esta pretende ser realmente liberadora:

• Amor a la VIDA. tan carente hoy de sentido, por múltiples razones o sinrazones, para amplios sectores de la sociedad. Etty oye “los suaves y regulares latidos de su corazón”, siente que la “toca”, que la vida descansa en su “pecho desnudo” (p. 96). Concibe la vida como un flujo permanente. Y en ese flujo no se ve sola, sino como parte del entramado humano del que no puede desentenderse. Escribe al respecto: “Cuando se pone demasiado énfasis en uno mismo y se agita y se irrita, entonces se escapa ese gran y poderoso flujo que es la vida” (p. 70). Esta concepción dinámica de la vida la lleva a pensar que ante determinados hechos hay que estar dispuestos a “cambiarla por completo y a empezarla de nuevo en otro sitio“. (p. 157). En su ánimo se siente arropada por la vida, y está convencida que ese amor hacia ella ni “una guerra o cualquier crueldad humana sin sentido pueda cambiarlo” (p. 96).

• Aprendizaje de la ESCUCHA. Saber escuchar es tanto o más necesario en situaciones como las que hoy se experimentan de prisas, ruidos entóticos, parloteos, boruca y barullo innecesarios, con sus lógicas solicitaciones sólo a la exterioridad. Saber escuchar lo que se lleva dentro exige como condición hacer silencio. El silencio como paso previo para el autoconocimiento y la contemplación; pero no para encerrarse en el autismo, sino como vía para enriquecer y profundizar las necesarias relaciones intersubjetivas con el ‘otro’, y la sensibilización y estética en las actividades que se realizan. Etty, por ejemplo, sentía impulsos hacia la escritura. ¿Qué relación encontraba entre la escritura y el silencio? El 5 de junio de 1942, viernes por la mañana, contempla, sorprendida, unos dibujos japoneses. Le resultan sumamente sugerentes, y exclama. “Así quiero escribir: Con mucho espacio alrededor de un par de palabras. Odio usar tantas palabras. Sólo quiero escribir palabras que se intercalen orgánicamente dentro de un gran silencio. En realidad las palabras deben acentuar el silencio” (p. 98).

• Validez de la RESISTENCIA NO VIOLENTA. Como responsabilidad individual y en colectivo para construir una sociedad fundada en el respeto a la dignidad humana. Resistencia pacífica sólo entendible plenamente y alcanzable, por personas como Etty, cuando se atiende a la importancia y la urgencia, en ese orden, de “estar reconciliada con la vida” (p. 70). En paz consigo misma, destacaba en su ánimo la no inquina ni el odio a sus mismos torturadores. En esa situación límite, cuando ante la infamia se hizo evidente el silencio del poder político de las grandes potencias y de los poderosos, la resistencia no violenta de víctimas como Etty, otro tanto se puede decir de Edith Stein, se convirtió en un llamado a la conciencia de los victimarios. A esas víctimas ¿se les podía pedir más? En los barracones decidieron ser, por fidelidad a su pueblo, el corazón pensante.

• Propuesta cargada de ESPERANZA. Situaciones límite, noche y niebla en la vida de Etty y Edith. No era otra cosa lo que sucedía, sin duda, en los campos de exterminio. Sólo el dominio de sí, por el desarrollo de la interioridad, puede explicar la salvaguarda, a pesar de todo, de la dignidad humana de las víctimas. Y a no darse por vencidas, sino mantener el buen ánimo y la esperanza, acompañada ésta de la que Paul Claudel denominó su hermana menor, la paciencia. En ese ambiente de destrucción y muerte, Etty fue capaz de escribir, el viernes 29 de mayo de 1942, este herético, por utópico, pensamiento: “Creo que junto a las realidades más crueles también hay sitio para los sueños hermosos” (p. 95). Pensamiento fruto de un sueño diurno, o de una utopía productiva, construido a pulso desde adentro. Etty cierra su Diario la mañana del martes 13 de octubre de 1942. Cierre estremecedor y enternecedor: “Sufro por los indefensos, ¿no será por esa parte indefensa que hay en mí misma?... He partido mi cuerpo como el pan y lo he repartido entre los hombres. ¿Por qué no, si estaban tan hambrientos y han tenido que privarse de ello tanto tiempo?... Una quisiera ser un bálsamo sobre tantas heridas” (p. 199).

Amor a la vida, aprendizaje de la escucha, resistencia no violenta, propuesta cargada de esperanza, cuatro ejes desplegados por Etty Hillesum desde la interioridad. Ejes válidos para los proyectos de acción de individuos y grupos empeñados en buscar nuevos rumbos para una educomunicación libertaria y para la transformación social con orientación democrática, ahora que la democracia ha sido prostituida.

En interpretación del pensamiento de Etty y desde Nuestra América ¿Cómo ir logrando ese objetivo si no se parte desde la raíz, es decir, desde la interioridad de los sujetos? ¿Primero la transformación social y después la transformación del sujeto o a la inversa? En mi opinión, ni una cosa ni otra. Buscar lo primero dejando intocado a los sujetos equivale justificar la metáfora utilizada por José Martí, reproducir lo que se critica como ha sido probado una y otra vez en la historia. Dice Martí:

Raro don es la justicia. Todo hombre tiene un poco de león, y quiere para sí en la vida la parte del león. Se queja de la opresión ajena; pero apenas puede oprimir, oprime. Clama contra el monopolio ajeno; pero apenas puede monopolizar, monopoliza: No en balde, cuando el libro de los hebreos quería dar nombre a un varón admirable lo llamaba "un justo. (1975: 479).

Pero es también una falacia poner el acento sólo en la transformación de los sujetos individuales porque los objetivos de la transformación social se aplazarían hasta las calendas griegas, es decir, hasta nunca. Si algo sobra hoy es el excesivo cuidado en cultivar no el desarrollo de la individualidad sino del individualismo que impide pensar y actuar en función y provecho del ‘otro’.

La transformación, para que sea radical, ha de ser simultánea: sujeto individual y colectivo. De ahí la necesidad, importancia y urgencia de enfrentar subjetivamente con una nueva mirada la dura realidad objetiva para no dar cabida al desaliento, sino por el contrario, para ir transformándola mediante acciones prácticas más efectivas. Acciones prácticas que surjan desde adentro y desde abajo. Y en ello juega un papel decisivo, en el ámbito de la educomunicación, el aprendizaje de relaciones de comunicación intersubjetiva de base ética, es decir, dialógica, simétricaía y libre, con la mira puesta en la creación de redes que promuevan la conciencia de ciudadanía, la fraternidad y la convivencia social armónica de los sujetos.

Bibliografía

• Hillesum, Etty. (2007). Una vida conmocionada. Diario 1941-1943. España, Anthropos.
• Martí. José. (1975). Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, t. 9. La Habana.
 

Manuel de Jesús Corral Corral: maestro en Ciencias de la Comunicación. Dr. en Estudios Latinoamericanos. (en la UNAM, México). 37 años docente en Colegio de Ciencias y Humanidades-UNAM. Libros y revistas nacionales e internacionales.


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