Colegio de Logroño

Experiencia nº 1: Desarrollo organizativo

Julio 2013 | Mar Aísa Poderoso (Logroño, España) | Misión educativa

Juana de Lestonnac fue una mujer de su tiempo. Tuvo la capacidad de aunar e incorporar a su Proyecto todo aquello que había vivido, experimentado y observado en el complejo mundo que le tocó vivir. Tuvo la intuición de que debía crear algo nuevo para dar respuesta a los retos de una sociedad convulsa, en crisis, pero al mismo tiempo llena de posibilidades, de oportunidades y expectativas. El siglo XVII vino marcado por profundos cambios que anunciaban un nuevo escenario y por lo tanto la necesidad de poner en marcha nuevas fórmulas, “servir siempre de modo nuevo”. Juana de Lestonnac creó la Compañía de María consciente de que esta debía de ser su filosofía y su razón de ser, la novedad, la apertura y la flexibilidad.

En pleno siglo XXI vivimos un momento crítico; en ocasiones tenemos la sensación de que todo lo conocido, todo lo que durante años nos ha dado seguridad y estabilidad, se tambalea. Los cambios rápidos y profundos provocan inseguridad. Ante una situación semejante se pueden tener varias actitudes: obviarla aferrándonos al pasado y anclándonos en la comodidad y el inmovilismo o hacernos consciente de ella, analizarla y tratar de adaptarnos e introducir un concepto que, a veces a los docentes nos resulta incómodo, el cambio. En la coyuntura que nos ha tocado vivir el auténtico problema no es que nuestros colegios funcionen, el problema es que no mejoren. La Compañía de María es, sin duda, una Institución en constante búsqueda pedagógica, en muchos casos somos referentes e incluso nos situamos a la vanguardia de otras instituciones educativas. Pero, no es suficiente.

Nuestros Centros tradicionalmente han sido demandados por nuestro Proyecto, nuestros valores y formación, nuestro prestigio y calidad educativa…el boca a boca era suficiente para que curso tras curso nuestras aulas estuvieran llenas. Antiguos alumnos, vecinos…sin embargo, los nuevos tiempos traen cambios profundos en nuestro entorno más próximo, las ciudades cambian su distribución de población, las ciudades crecen, se expanden, dando lugar a nuevas zonas en las que se construyen colegios con instalaciones a la última, con zonas deportivas, con equipamientos informáticos…aspectos visibles, atractivos y en ningún caso desdeñables. Asimismo, las expectativas de crecimiento demográfico son escasas y ello supone en si mismo una amenaza; y no digamos la pérdida de interés de las familias por determinados valores, sobre todo religiosos; pero, hagamos un poco de autocrítica como colectivo, y reconozcamos que nos cuesta no justificar nuestros problemas en la sociedad, los medios de comunicación, los jóvenes, las familias… nuestros DAFOS están llenos de estos aspectos y, como generalmente son amenazas exteriores, volvemos a nuestro confort, satisfechos de seguir trabajando como siempre, porque lo importante, como dicen algunos compañeros, es “mi aula”. Por supuesto que el aula es nuestra principal razón de ser, pero aulas llenas de niños. Tales actitudes encierran miedo, inseguridad o simple comodidad y están abocadas al fracaso. No es cambiar por cambiar, ni erradicar todo lo anterior, por supuesto que no. Pero, está claro que nuevos tiempos demandan nuevas respuestas.

Hacemos muchas cosas y además las hacemos bien, sin embargo, tenemos que visibilizarnos. El boca a boca tiene que ser ayudado por otros recursos que hagan llegar nuestro trabajo, nuestro buen hacer al mayor número posible de personas. La escuela, también tiene una parte de empresa, necesitamos potenciales clientes que demanden nuestros servicios y por ello es fundamental hacer valer lo que hoy en día se conoce como impacto de marca.

Cerrar los ojos a las nuevas formas de relacionarnos, a las redes sociales, al poder de los medios de comunicación…es vivir fuera de la realidad, en una burbuja protectora pero tremendamente frágil. Nuestras escuelas en algunos aspectos no difieren demasiado de las decimonónicas, nuestras escuelas deben de educar ciudadanos del siglo XXI y ello nos obliga éticamente a lograr el equilibrio entre tradición e innovación, incluso también en la forma de relacionarnos con nuestro entorno.

El Colegio de Logroño, como la mayoría, ha tenido que adaptarse a diferentes coyunturas. En torno al año 2000 experimentó un descenso notorio en la matrícula y ello nos interpeló y nos empujó a mejorar y a dar a conocer nuestro trabajo. Fuimos conscientes de que en ese momento los medios de comunicación podían ser nuestros aliados. Periódicos locales comenzaron a publicar artículos sobre aspectos novedosos que trabajábamos en nuestras aulas: Constructivismo, Proyectos… Más tarde Internet irrumpió con fuerza y nos apresuramos a poner en marcha nuestra página web. En 2006 dimos un paso más y optamos a reconocimiento por parte del Periódico El Mundo, sabíamos que formar parte de los 100 mejores Colegios de España podía ser un potente reconocimiento a nuestra labor y un elemento que nos ayudara a recuperar un prestigio social que, por circunstancias se había debilitado, y que estaba incidiendo negativamente en nuestra matrícula de alumnos. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando ese mismo año fuimos incluidos. La repercusión no se hizo esperar, sobre todo, en una ciudad pequeña como Logroño. Hemos seguido dando a conocer nuestro trabajo, desplegando nuestra presencia mediática, sin saturar, la exposición excesiva también puede resultar contraproducente. Y nos hemos lanzado a nuevas fórmulas de comunicación con las familias: newsletter, y desde hace dos cursos Facebook.

En los últimos años nos hemos convertido en uno de los Colegios más demandados de nuestra ciudad; somos conscientes de que la competencia es grande y que no podemos bajar la guardia. Nuestra fortaleza radica en un buen Proyecto, el de la Compañía de María, pero sin duda es un Proyecto que, día a día, tenemos que ayudar a difundir como forma de “mantener la llama” en pleno siglo XXI, tal y como nos encomendó Santa Juana.
 

Mar Aísa Poderoso: antigua alumna del colegio de la Compañía de María de Zaragoza. Licenciada en Geografía e Historia. Excelente comunicadora. Actualmente es la directora pedagógica de la ESO del Colegio Compañía de María de Logroño.

 

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