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Naciones Unidas celebra en junio los días del medio ambiente y los océanos

Dos celebraciones que van muy ligadas ya que lo que ocurre en el medio ambiente repercute en los océanos y mares del mundo.

Junio 2014 | Joaquim Alsina (Barcelona, España) | Justicia y Solidaridad

Desde la I Revolución Industrial es indiscutible que se ha acelerado el calentamiento global y el deterioro del medio ambiente. Hace dos siglos, la I Revolución Industrial en Gran Bretaña y luego en países de Europa occidental y Estados Unidos supuso la utilización de carbón con lo que muchas regiones se convirtieron en zonas negras (carbón más industria). En el último tercio del siglo XIX, con la II Revolución Industrial, se introdujeron nuevas fuentes de energía, sin abandonar el carbón, petróleo, gas y electricidad. De ellas, el petróleo altamente contaminante. Al final de la II Guerra Mundial se generalizó el uso del petróleo y también se incrementó exponencialmente el uso de vehículos, en particular el coche y el avión, con la emisión de gases contaminantes como el dióxido de carbono, el CO2. Así, las últimas décadas han visto incrementar la temperatura en muchas zonas del planeta. Es el EFECTO INVERNADERO. Junto a esto tenemos la lluvia ácida, lluvia con partículas de azufre, provenientes de la industria, en suspensión. Y el deterioro de la CAPA DE OZONO determinadas épocas del año, por causa de los sprays y los aires refrigerados.

Una visita a los glaciares de las montañas nos permite observar la forma alarmante en que han retrocedido la inmensa mayoría de ellos. Si una película de hace 50 años se titulaba Las nieves del Kilimanjaro, es evidente que ahora debería cambiar el título. Groenlandia está perdiendo hielo a marchas forzadas y el Océano Glacial Ártico está sufriendo un deshielo tan acusado que ya es factible durante determinadas épocas del año establecer rutas marítimas, cuestión increíble hace unas pocas décadas. La Antártida también ha visto alterado su perfil ya que una parte pierde hielo y otra gana un poco año tras año, pero la realidad es que hemos asistido en los últimos años a desprendimientos de grandes bloques de hielo de una superficie similar a la isla de Menorca. Con lo que representa de peligro para la navegación y, deshecho el hielo, de incremento del nivel de los mares. Ahora ya empezamos a hablar de refugiados medioambientales.

África sufrirá sequías más graves con lo que sus habitantes perderán aún más el acceso a los alimentos básicos. El centro-norte de Europa podrá producir productos como el vino, lo que antes era impensable. Los incendios en California y en Australia y los huracanes y tifones cada vez más potentes son ejemplos palpables del cambio climático.

A más desarrollo más basura se genera. Los EEUU son los campeones en generación de basura por habitante. Europa, a pesar de tener un alto grado de desarrollo, genera una cantidad bastante inferior, porque hay más conciencia ecológica. Lógicamente, el continente que se encuentra en peor situación económica, África, es el que genera menos basura. Algunos han visto la crisis actual, la que padecemos desde el 2008, con buenos ojos desde el punto de vista medioambiental, ya que ha supuesto reducir actividades industriales y así reducir la contaminación.

El mar Mediterráneo tiene unos niveles de contaminación alarmantes, con lo que supone para la calidad de vida y para la pesca. El centro del Atlántico tiene un área extensísima de desechos acumulados. Las aguas saladas o dulces del planeta se encuentran cada día más contaminadas. Algunas islas del Pacífico se empiezan a despoblar en previsión de lo que puede suceder dentro de pocos años, elevación del nivel de las aguas.

En 1972 se celebró la primera conferencia del clima, Estocolmo, alertando sobre el deterioro del medio. Siguió después Río de Janeiro con las Agendas 21, buenos propósitos para el siglo XXI y, finalmente, Kioto, alarmante aviso al mundo de la inminencia de un incremento insoportable de las temperaturas en el siglo XXI. Incluso la NASA emitía un estudio sobre la gravedad de la situación, aunque en los EEUU hay muchos que niegan el fenómeno. Hoy más del 90% de los científicos coinciden en que el incremento de temperaturas es ocasionado por el ser humano.

¿Tenemos tiempo para reaccionar o hemos llegado tarde? El 2.050 la situación se vislumbra de una gravedad de consecuencias irreparables, con más de dos grados de incremento de las temperaturas. Entre todos hemos de conseguir parar el deterioro del planeta y de la calidad de vida. Porque un mundo mejor es posible.
 

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Joaquim Alsina: Barcelona, España. Licenciado en Geografía e historia y en Teología. Profesor de bachillerato. Voluntario y miembro de la Permanente FISC-Catalunya y de Oxfam Intermón. Colabora en estas entidades preparando formaciones y escribiendo artículos sobre temas varios. Experiencias de cooperación en Bolívia, Ecuador y Paraguay. Participa en el Seminario de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Teología de Catalunya.


 

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