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La justicia y la solidaridad: inaplazables frutos de la misericordia

Todavía hay mucho que hacer para una sociedad con un respeto profundo por la vida, la salud y la dignidad de cada persona.

Noviembre 2014 | P. Cyrillus Swinne (Barranquilla, Colombia) | Justicia y Solidaridad

En estos días visité la comunidad de un sector del barrio Nueva Colombia, con ocasión de los sancochos comunitarios que estamos organizando en los sectores más pobres y abandonados. Quedé tristemente impresionado por la miseria y la extrema e inhumana pobreza en la que viven todavía muchos habitantes de este sector, también hijos de Dios, también colombianos, también barranquilleros, con el mismo derecho que tenemos todos nosotros a una vida digna y humana.

Experimento sentimientos de tristeza, de rabia, de incredibilidad, al ver que en nuestro país, consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y con la gran mayoría de sus habitantes católicos y cristianos, existe todavía tanta desigualdad, tanta inequidad, tanta injusticia. Creo que iré entendiéndolo poco a poco, mas no aceptándolo.

¿Qué más se puede esperar de un país católico donde, con cifras oficiales, representantes (también católicos) del Gobierno afirman que una persona que gana 246.000,oo pesos colombianos, mensuales, ya no es pobre?

¿Qué más se puede esperar de un país donde los ricos son siempre más ricos y en consecuencia, los pobres cada vez más pobres? Un informe revelado por la ONG Oxfam, llamado “Gobernar para las élites: secuestro democrático y desigualdad económica”, revela que en el mundo la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1 % de la población lo que, traducido en términos más simples, 85 individuos suman tanto dinero como 3.570 millones de pobres del mundo. En Colombia, el 20 % del ingreso nacional va al 1% más rico del país…

¿Qué más se puede esperar de un país que cierra sus ojos ante tanta desigualdad y que posee magos de cifras, que muestran la supuesta disminución de la pobreza y miseria, mientras diariamente más pobres tocan a nuestras puertas? ¿Qué más se puede esperar de un país donde la mentira tapa la realidad?

Entiendo pero no acepto.

Poco se puede esperar de un país así, y hoy con mayor razón hay mucho que hacer para construir una sociedad más justa, más equitativa y, sobre todo, una sociedad con un respeto profundo por la vida, la salud y la dignidad de cada persona.

(...)
 

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P. Cyrillus Swinne: Sacerdote holandés de la Orden de San Camilo. 37 años de trabajo en el barrio La Paz, una de las comunidades más desfavorecidas de la ciudad de Barranquilla, Colombia.

 

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