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Dia mundial de la población

El 11 de julio Naciones Unidas lo dedica a la población, para tomar conciencia de las temáticas globales demográficas.

Septiembre 2015 | Joaquim Alsina (Barcelona, España) | Justicia y Solidaridad

Desde hace muchos años la población es una de las obsesiones del organismo internacional. Y no sin razón. Si el siglo XVIII, con la Revolución Industrial, y el siglo XIX se hablaba de revolución demográfica, los siglos XX y XXI se ha hablado de explosión demográfica. Si la población había ido creciendo hasta la aparición de la industria muy lentamente y, a veces, incluso había decrecido, desde el 1780 en Gran Bretaña y Holanda y luego en otros países se registró un crecimiento demográfico importante, pero asumible en relación a los recursos. Al pasar al siglo XX, países como India, China, Pakistán, Nigeria, ... vivieron una auténtica explosión demográfica, un crecimiento exponencial de la población.


En Asia se dan las más altas densidades


Europa muy poblada, África la costa y Nigeria

Hay que decir que las previsiones demográficas no siempre se cumplen. A pesar del incremento del que estamos hablando, al 2000 se llegó con menos habitantes de los que se habían previsto, ¡por suerte!. El tema es muy complejo y no hay recetas mágicas. Cuando en 1972 se publicó el Informe Meadows, encargado por el Club de Roma, se hizo la propuesta del Crecimiento Cero: la industria, la explotación de minerales y fuentes de energía y la población no debían crecer más. El planeta no podía seguir incrementando recursos y dilapidando lo que la naturaleza ha tardado millones de años en crear. El informe dejaba muchos interrogantes abiertos, tales como: ¿Se podía pedir a los países del Sur, o subdesarrollados, que frenaran su desarrollo? ¿Qué pasaría con un planeta de población envejecida? ¿Estarían dispuestos los países más industrializados y las grandes multinacionales a disminuir su tasa de beneficios?

 
Dennis Meadows

Que el tema es complejo lo demuestra, también, el caso de China. La política del hijo único que aplicó el régimen comunista ha dado como resultado que la explosión demográfica se haya detenido. Pero al mismo tiempo han subido niños muy mimados y no educados en la cultura del esfuerzo. Hasta el 2030 la mano de obra aumentará pero a partir de esa fecha se estancará. Además, está el problema del desequilibrio entre población masculina y población femenina (ya que las familias preferían tener un niño y las niñas se hacían desaparecer). Es evidente que la política de natalidad del gobierno chino deberá ir cambiando. Como se puede ver en la gráfica, la situación en 2050 será insostenible. Si la base de la pirámide se adelgaza extraordinariamente toda la estructura social se resiente. En la Unión Europea puede pasar algo parecido. De hecho ya está pasando. Los inmigrantes que ahora molestan, dentro de unos años pueden ser reclamados para solventar el problema de la escasa mano de obra europea.


China: Política del hijo único


Piràmides de población de China

También se han cargado las culpas de la pobreza, desde el mundo occidental, sobre los propios pobres por reproducirse sin control. Nos podríamos remontar hasta J. S. Mill y llegar hasta Milton Friedman de la Universidad de Chicago y principal mentor de las políticas de R. Reagan y observaríamos como esa afirmación se ha ido repitiendo. Cuando se han hecho esas aseveraciones, se ha querido ignorar que África, y en especial el África subsahariana, es la región del mundo con el índice de pobreza más elevado. Y África es el continente menos poblado. Por tanto, no se debe culpabilizar a los pobres de su pobreza sino más bien culpar la mala distribución de los recursos y la injusticia imperante. Ésta es la auténtica causa de la pobreza, aunque hay que admitir que una situación de explosión demográfica agrava el problema.

Naciones Unidas, los demógrafos y todos los estudiosos de la cuestión coinciden en que el techo del planeta es de 10.000 millones de habitantes. Hasta esa cantidad la tierra puede alimentar y mantener la población con unas condiciones de vida dignas para todos. Teniendo en cuenta que unos deberíamos reducir nuestro nivel de bienestar para que otros pudieran vivir más o menos como en occidente.

En una entrevista del 2012 en el diario Le Monde, Meadows cargaba contra los políticos de los países desarrollados por preocuparse sólo de los resultados inmediatos y no prever qué pasará dentro de 30 o 40 años. Los acusa de basarse en el crecimiento constante y compara esta política con lo que sucede con la deuda. Un estado tiene deudas para mejorar su situación en el presente sin preguntarse si después podrá pagar esa deuda. ¿Quien tendrá el problema? El político que venga detrás. Pues igual pasa con el planeta. Se trata de contentar a tu electorado para que te vote. No importa nada más.


Hay que cuidar el planeta i, aún más, sus habitantes

Hay que mantener un delicado equilibrio entre población y recursos del planeta teniendo siempre en cuenta que todo el mundo, todo el mundo, tiene derecho a una vida digna.
 

Joaquim Alsina: Barcelona, España. Licenciado en Geografía e historia y en Teología. Profesor de bachillerato. Voluntario y miembro de la Permanente FISC-Catalunya y de Oxfam Intermón. Colabora en estas entidades preparando formaciones y escribiendo artículos sobre temas varios. Experiencias de cooperación en Bolívia, Ecuador y Paraguay. Participa en el Seminario de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Teología de Catalunya.


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