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  • Lunes, 16 Octubre 2017
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África

El 25 de mayo se celebra el Día de África en conmemoración de la fundación de la Organización de la Unidad Africana.

25 de mayo | Joaquim Alsina (Barcelona, España) | Justicia y Solidaridad

A finales de mayo, Naciones Unidas dedica una jornada a recordar el continente africano. El mundo y, en especial, Europa, tiene una gran deuda contraída durante siglos con este continente. El expolio económico y la sangría demográfica ocasionada por el negocio de la esclavitud causaron heridas difíciles de cicatrizar.

Al mismo ritmo que los indígenas americanos, del norte y del sur, iban desapareciendo, en una auténtica hecatombe, hasta llegar al extremo de que a principios del siglo XVII sólo quedaba un 10% de la población indígena que había a la llegada de Colón, este vacío demográfico era llenado por esclavos provenientes del África negra. Desde la isla de Goré, frente a las costas senegalesas, salían hacia América millones de hombres, mujeres y niños, siempre los más fuertes, y aun siendo los más fuertes eran muchos los que morían durante la travesía del Atlántico. Las tierras subsaharianas quedaban privadas de su mejor savia.

Llegaría después el momento álgido de la colonización. A lo largo del siglo XIX y principios del XX se intensificó un proceso que ya habían iniciado los siglos XV y XVI los portugueses. Todas las potencias europeas intervinieron en el continente africano para extraer las inmensas riquezas que atesoraban algunos de sus territorios. Desde el aluminio y el níquel, pasando por el marfil y los productos de plantación como el cacahuete, hasta llegar a la explotación de oro y diamantes. La meseta de Katanga, en el Congo belga, propiedad personal del rey Leopoldo, o Johannesburgo y Kimberley en Sudáfrica, con el predominio de la Compañía De Beers, de Cecil Rhodes, se convirtieron en paradigma de riqueza. Hoy África tiene las reservas más importantes del mundo en platino, cromita, roca fosfática, cobalto y bauxita. Y por si con la explotación del subsuelo por las potencias no fuera suficiente, desde hace 15 años, países occidentales, China, India, Corea del Sur o Arabia Saudita entre otros estados han comprado más de 2.000.000 de kilómetros cuadrados de tierras para sus futuras necesidades.

Mina de oro de Sudáfrica                                    Diamante De Beers (Kimberley-Sud-Àfrica)

¿Cuántos africanos perdieron la vida en la explotación de las minas, a menudo teniendo que bajar a grandes profundidades? ¿A qué precio se enriquecieron los europeos? La actuación despiadada del rey Leopoldo ha merecido ser recordada en un libro que lleva el significativo título de El fantasma del Rey Leopoldo. Desde cortar pies y manos a todas las bestialidades que nos podamos imaginar. Tan terrible fue que, finalmente, Bélgica decidió quitarle las tierras del Congo, cinco veces la superficie de España, a su rey para ponerlas bajo el estado belga.

Otro autor, Luís de Sebastián, publicó "África, pecado de Europa". El título no puede ser más explícito. Narra los pecados cometidos por los europeos en el continente africano y explicita la enorme deuda que Europa tiene con África.

Hoy siguen actuando los antiguos imperios, junto a las nuevas potencias económicas. China ha irrumpido con fuerza. Los países africanos están encantados con un país que en tiempo récord construye un aeropuerto, planifica una carretera, edifica una terminal marítima, ... Y lo hace a cambio de materias primas y/o de tierras. Sami Naïr, francés de origen argelino, ha reprochado a los chinos que, cuando hacen obras en África, lo llevan todo, materiales y operarios, y además no se relacionan con los africanos. Por tanto, el continente se beneficia de la obra terminada pero no de su construcción. La India también está empezando a participar del pastel africano.

África necesita emprendedores que surjan de sus propios hombres y mujeres, necesita limpiar de corruptos sus instituciones, necesita que sus líderes no se alíen con empresarios y políticos de los países desarrollados, necesita explotar sus riquezas y no que se las exploten, pero para esto último necesita tecnología. De lo contrario se dará la paradoja que ya tiene lugar en Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, con una de las RPC más altas del mundo y con una de las poblaciones más empobrecidas del mundo. La causa: Empresas multinacionales explotan el petróleo en aguas de Guinea y los beneficios van a las multinacionales y al dictador Teodoro Obiang Nguema. El pueblo recibe las migajas, y aún.

Los últimos años África, y África subsahariana en particular, ha crecido con índices bastante elevados (5,7 % anual entre 2000-2010, todo el continente). Según el FMI, los países que más crecieron fueron Angola, Etiopía, Nigeria, Chad, Mozambique y Ruanda. Pero como la región tiene un atraso muy acusado la población sigue viviendo bajo mínimos. Y es evidente que el crecimiento no repercute por igual en todos los sectores sociales.

Esperemos que al lado de la macroeconomía, la microeconomía, la del bolsillo de las familias, vaya mejorando. Esto no se producirá por las propias dinámicas de los mercados, habrá que esforzarse para que haya una justa redistribución de la riqueza y para que aquéllos que más ingresan paguen sus impuestos, tanto empresas como grandes fortunas, así como que se pueda llegar a una distribución de la riqueza antes de impuestos mediante salarios dignos para todos los trabajadores.

Es necesario que todos pongamos nuestro granito de arena para que un África y un mundo mejor sean posibles.

 

Joaquim Alsina: Barcelona, España. Licenciado en Geografía e historia y en Teología. Profesor de bachillerato. Voluntario y miembro de la Permanente FISC-Catalunya y de Oxfam Intermón. Colabora en estas entidades preparando formaciones y escribiendo artículos sobre temas varios. Experiencias de cooperación en Bolívia, Ecuador y Paraguay. Participa en el Seminario de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Teología de Catalunya.

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