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4 de abril: Día internacional del peligro de las minas

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 4 de abril Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.

4 de abril | Joaquim Alsina (Barcelona, España) | Justicia y Solidaridad

Las minas que mutilan personas, escondidas a menudo bajo atractivos colores que llaman la atención de los niños, están presentes aún en muchas regiones del mundo. Los colores vivos querían atraer las manos de niños que quedarían brutalmente mutilados. El éxito de este tipo de minas era mutilar, no matar. En una guerra es mucho más interesante mutilar que matar. A los muertos se les entierra, a los mutilados hay que ayudarlos. Dos personas estarán ocupadas en ayudar a cada uno de los que no pueden caminar o no pueden utilizar manos y brazos.

Fabricar minas era un gran negocio incluso para conocidas fábricas de coches. Pero aún era más negocio desminar, cantidades astronómicas.
Gracias a millones de firmas, en la Convención de Ottawa de 1997 se decidió dejar de fabricar este tipo de armas. Una vez más, la opinión pública mundial ha evidenciado que, cuando quiere, es un poder a tener en cuenta.
A pesar de haberse dejado de fabricar, siguen estando presentes en muchas vidas y siguen siendo culpables de muchas muertes.

Camboya. Durante la guerra de Vietnam y después bajo la cruel dictadura de Pol Pot y los jemeres rojos, 2.000.000 de camboyanos fueron asesinados sobre una población de unos 8.000.000 de habitantes. Durante el conflicto se enterraron tantas minas como habitantes tenía el país. Esto implicaba que gran parte del territorio no se podía cultivar por miedo al estallido de las minas. Treinta años después las minas siguen causando víctimas. Campos de refugiados del JRS, servicio jesuita a los refugiados, instalaron talleres de fabricación de prótesis que los propios mutilados fabrican.

Cuando los tsunamis han barrido con viento y agua el sudeste de Asia han mezclado tierras de forma que no es posible saber qué superficies están libres de minas y cuáles no. El drama sigue.

Si hemos conseguido acabar con la fabricación de las minas persona aún tenemos pendiente acabar con las bombas de racimo que dispersan explosivos en varias zonas del mundo.

Es evidente que no hay armas buenas ya que todas han sido concebidas para hacer daño, pero hay algunas especialmente crueles y que atacan la población más pobre, más vulnerable y más inocente.

Nunca más utilizar minas persona o bombas racimo, nunca más.
 

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Joaquim Alsina: Barcelona, España. Licenciado en Geografía e historia y en Teología. Profesor de bachillerato. Voluntario y miembro de la Permanente FISC-Catalunya y de Oxfam Intermón. Colabora en estas entidades preparando formaciones y escribiendo artículos sobre temas varios. Experiencias de cooperación en Bolívia, Ecuador y Paraguay. Participa en el Seminario de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Teología de Catalunya.

 

 


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