Transmisión de la Fe

Algunas reflexiones sobre la transmisión del cristianismo a los jóvenes en el siglo XXI.

Septiembre 2013 | Gary Macy (California, EE.UU) | Jóvenes

Ante todo quiero agradecer a la Compañía de María por pedirme mis reflexiones sobre la transmisión del cristianismo a la gente joven en el siglo XXI. Me siento honrado y humilde por la invitación. Dudo que pueda contribuir mucho a un grupo que ha sido líder en educación durante 400 años. Quiero, sin embargo, hacer lo posible para ofrecer lo que, como reflexión, he recogido en mis casi treinta años de enseñanza a estudiantes universitarios.

Debo, inmediatamente, añadir que estas intuiciones están limitadas por mi ubicación social y educacional. He estado enseñando en la misma institución, la Universidad de San Diego, durante casi toda mi carrera como profesor. Esto significa que los estudiantes que me son familiares son un tanto homogéneos.

La Universidad de San Diego es un centro católico independiente que atrae principalmente a estudiantes anglo, adinerados, del suroeste de los Estados Unidos. La edad de la mayoría está entre los 18 y los 21 años. La Universidad de San Diego tiene un porcentaje muy pequeño de alumnos de más edad. A pesar de ser un centro católico, más del 40% de estudiantes no son católicos. Muchos no son cristianos y muchísimos, sean o no cristianos, tienen una pequeña o ninguna experiencia de la práctica religiosa. Esto significa que pueden no ser un grupo típico incluso de la juventud de los Estados Unidos. Debo añadir que yo soy, no solamente un teólogo, sino también un historiador, por eso mi comprensión del cristianismo está muy influenciada por la tendencia propia de un historiador. Nosotros tendemos a mirar el cristianismo como algo desarrollado durante siglos más que como algo que sucede y es en el momento presente.

En mi calidad de profesor de universidad, yo no estoy involucrado directamente en la vida personal de los estudiantes. No actúo como consejero, como por ejemplo el equipo de pastoral universitaria. A diferencia de algunos de mis colegas, yo evito deliberadamente los temas personales con los alumnos. No estoy preparado como consejero y siento que podría ser injusto para ellos el pensar que puedo manejar sus problemas personales. Esto quiere decir que mis argumentos aquí serán con relación a cómo enseñar el cristianismo más que a cómo promover el desarrollo espiritual de los estudiantes o, a cómo profundizar su fe. Desde luego, haciéndoles comprender que el cristianismo bien podría contribuir a su fe y, de hecho, ofrecerles la posibilidad de una comprensión más madura y más rica de su propia vida de fe.

Hechas estas advertencias, pasaré a describir el grupo de estudiantes con los que trabajo, el mundo que ellos parecen habitar, y cómo siento que podrían comprometerse con la Buena Noticia del mensaje de Jesús.

El mundo de la juventud está bien descrito en “Desafíos de la Misión Educativa de la Compañía de María Nuestra Señora”, por eso pido disculpas por si mis comentarios parecen una redundancia.

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Gary Macy: Profesor de Teología, Departamento de Teología y Estudios Religiosos, Universidad de San Diego. San Diego, California (Estados Unidos).

 

 

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