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¡Soñé que me salvabas!

Los jóvenes, los agentes de evangelización y la salvación de Dios.

Marzo 2014 | Alicia Ruiz López de Soria, odn (Almería, España) | Jóvenes

Artículo publicado en la revista Misión Joven nº436, mayo 2013
 

La autora de este artículo une un buen conocimiento de la teología actual con su práctica educativa y pastoral con adolescentes y jóvenes. Lo publicamos entero, aun siendo largo, porque aborda (y sugiere interesantes pistas pastorales) una cuestión decisiva para la Pastoral Juvenil hoy, la del LENGUAJE.

Las personas son las palabras con las que Dios cuenta su historia. Dios quiere `salvar´ dejando decir a su Hijo y, para ello, los agentes de evangelización se esfuerzan en ser `mediación gramatical´. Movidos por el deseo de identificación con Jesucristo, los agentes de evangelización transparentan cómo en Él se revela el poder y la debilidad de un Dios que ofrece un proyecto de salvación a todo ser humano, incluido al joven que lo sueña.
El título de esta reflexión alude a una categoría teológica que, siendo central para el cristianismo, `tal cual´ tiene muy poca prensa en la actualidad. Se puede constatar fácilmente: si damos religión o ética a adolescentes de 4º ESO y hablamos de la necesidad de salvación, los alumnos miran extrañados, “¿de qué nos están hablando?”; a lo sumo, un alumno atento, inquieto y participativo, levanta la mano y dice: “salvarnos, ¿de qué?”; si lo comentas con una compañera, ésta expresa: “si me dijeras, `necesidad de trascendencia´, vale… pero `necesidad de salvación´…”; son muchos los jóvenes y adultos que, metidos en una sociedad de consumo hasta las trancas y teniendo cubiertas sus necesidades, afirman no precisar ser salvados de nada. Inclusive, personas que lo pasan mal, esperan un golpe de suerte, un cambio de situación, la recuperación… pero no `la salvación´. Raramente nos planteamos salvarnos de nosotros mismos: de nuestros individualismos, miedos, despotismos… Más aún, podemos leer diariamente los periódicos y ver las noticias del telediario, es decir, ser testigos de males atroces (hambre, exclusión, guerra, violencia…), situaciones que oprimen a las personas, que las encierran en celdas más inaccesibles que las de una prisión, y seguir sin plantearnos el tema de `la salvación´.

Es legítima, por tanto, la pregunta: ¿estamos necesitados de salvación?. Tras una mirada a nuestro mundo y a nuestras vidas desde una experiencia creyente, en un contexto de crisis mundial con millones de personas sufriendo, parece obvia la respuesta. Las experiencias humanas de sinsentido, de injusticia, de dolor inocente y de debilidad, tienen un significado revelador por excelencia que apunta a un escenario donde transcurren vidas humanas necesitadas de salvación. Sin lugar a dudas, la humanidad, el ser humano, está necesitado de salvación, en todo tiempo y lugar, aunque sea preciso explicar en qué consiste `esto´ de la salvación cristiana.

Las ofertas de salvación giran en torno a las potencias que mueven a la humanidad; a saber: el hambre, el amor y el poder. De hecho, las tres formas fundamentales de idolatría son la adoración del pan (que deriva en materialismo), la adoración del eros (que deriva en el culto a la apariencia) y la divinización del poder (que deriva en guerras). Estas tres ofertas de salvación son erróneas porque son absolutización de lo que no es absoluto y al mismo tiempo subyugación de la persona.
Es heroico en nuestros tiempos responder personalmente, con meridiana claridad y cada cual llegando al hondón de su ser, a qué oferta de salvación estamos adheridos. Actualmente, el pluralismo y la laicidad son los escenarios en los que el ser humano aborda la tarea de comprenderse a sí mismo y de analizar la realidad, de examinar su comportamiento y buscar la verdad y la felicidad. Y en este contexto, el cristianismo en general y la reflexión teológica cristiana en particular, tienen una palabra fundamental y significativa que decir a los jóvenes de hoy respecto a su salvación. El reto que se nos plantea es el siguiente: ¿cómo hacemos la propuesta explícita de salvación de un Dios que se nos ha entregado por entero en Jesucristo, si no más fácil, al menos más comprensible para los jóvenes, hoy mayoritariamente, alejados de la fe?. El marco al que tenemos que atender es al de un mundo secularizado (la secularización no es ya un proceso, sino un hecho, un imaginario cultural dominante).

(...)

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Alicia Ruiz López de Soria, odn: religiosa de la Compañía de María Nuestra Señora. Licenciada en Farmacia, Master en Drogodependencia. Licenciada en Teología. Nació en Sevilla (España). Actualmente trabaja en el Colegio de la Compañía de María en Almería.

 

 

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1 Comentarios

Antonia J dice:
Me parece de una riqueza exquisita. De un lenguaje y una vigencia excelentes. Pisando realidad y aportando herramientas muy validas para una evangelizacion de HOY. Gracias!