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Siete años de Arte, Humanismo y Espiritualidad

Testimonios de lo que significa AHE para los jóvenes que han caminado con nosotros en estos siete años de vida.

Noviembre 2014 | Varios autores (Provincia del Pacífico) | Jóvenes

Tiene un sentido muy grande haber reunido el arte, el humanismo y la espiritualidad en un solo proyecto porque son caminos que ayudan a crecer en la vida, que facilitan vivir la experiencia del encuentro con uno mismo, con el otro y con Dios. Caminos que nos inspiran para que el Dios de Jesús siga estando presente en nuestras vidas de una manera creativa, interpelando nuestras vidas desde el encuentro con el otro y viviendo la realidad desde un estado profundo, desde el corazón.

AHE va haciendo camino y va dejando huella en los seres humanos que se aproximan a compartir de los diferentes espacios que en este proyecto se recrean: Tertulias, misiones, encuentros internacionales, formación, retiros, entre otros. Queremos compartir algunos testimonios de lo que significa AHE para los jóvenes que han caminado con nosotros en estos siete años de vida:

AHE es el regalo que Dios nos dió a los jóvenes a través de la Compañía de María, es el espacio por medio del cual puedo reconocer su grandeza desde la interacción con el otro. Arte, Humanismo y Espiritualidad es un proyecto futurista que le apuesta a la construcción de una sociedad más incluyente: donde el amor, la entrega y la humildad adquieren el protagonismo. La experiencia de vivir el encuentro internacional en México me enseñó que todos somos migrantes y que el verdadero sentido de dicho término va más allá de ser un caminante, pues en torno a esta palabra se dan intercambios culturales que permiten la construcción de una familia diversa y universal, familia Compañía de María.
Sara Saldarriaga


AHE ha significado en mi vida un renacer y un camino de plenificación cristiana, me ha dado la oportunidad de tener amigos y hermanos alrededor del mundo, sintiéndome acompañada en este camino en medio del mundo de hoy.
Margarita Gómez

El ser humano es complejo en su naturaleza. Dios en su inmensa sabiduría nos hace libres para seguirlo y en esta libertad se gesta la experiencia personal de amor con el Dios de Jesús. Nosotros desde nuestro delirio de grandeza, en un mundo que desde el nacimiento nos recuerda nuestra pequeñez y humildad ante Dios, elegimos los medios en los que dejamos que Él, como padre, actúe en nuestras vidas. El Arte, el Humanismo y la Espiritualidad se han consolidado como vías inequívocas para llegar a Jesús, no sólo en las realidades de todos los que vivimos el encuentro internacional de México, sino también en un complejo contexto mundial que necesita de paz y de cambio. Este encuentro y en general el proyecto AHE está diseñado para proveer a los jóvenes y a todos aquellos que conservan el ideal de un mundo mejor, un espacio para vivir el amor de Dios desde la singularidad de nuestro camino. Es Dios que viene a nuestro encuentro para tomarnos de la mano y enseñarnos a caminar de una manera distinta, procurando tender la mano a nuestros próximos. De mi parte, agradezco a Dios y a la Compañía de María por brindarle al mundo y a nuestros corazones un medio para enriquecernos desde la amistad y el amor fraterno, y así, salir a compartir la llama del amor de Jesús vivo en nuestro interior.
Simón Jaramillo


AHE ha sido una puerta para vivir la gratuidad. AHE es un proyecto que me ofrece encontrarme con el otro y desde ahí ver el rostro humano de Dios. AHE me ayudó a descubrir mi amor hacia las personas más necesitadas en especial los adultos mayores y los jóvenes. La misión desde AHE me permite descubrir en todo aquel que está a mí alrededor la universalidad, una universalidad con un rostro de todos los colores, un rostro que acoge y acompaña.
María Alejandra González

Mi vida es un antes y un después de vivir el IV encuentro internacional de AHE. Una familia que se forjó a raíz de la oración, de un compartir lleno de alegría, de la formación y de la necesidad de dar nuestros dones a los demás. Arte, humanismo y espiritualidad son tres ejes que me ayudan a humanizar cada acto de entrega, me posibilitan descubrir el rostro de Dios en cada persona al dibujarse en sus sonrisas. Entender el regalo de la vocación y saber darme a los demás. Tener la certeza que Dios día a día me dignifica con el fin de tener fuerza y tender la mano al más necesitado.
Laura Correa.


El Ser humano como acto protocolario suena la trompeta, el minuto de silencio se hace escuchar frente a la muerte evitable, y la bandera a media asta sondea impotente la sepultura de la Vida, en un alud de tierra que pretendía borrar su rostro, pero esto es imposible porque al realizar la exhumación no se hallaron huesos secos, sino una pequeña nota grabado en el último puñado de tierra que decía: La tumba no es el hogar de la vida. ¿Por qué se tiene el temor a estar habitados? ¿Por qué tener de alquiler cuatro muros de contención, si desde el inicio se ha tenido un hogar a la intemperie? Lo escrito anteriormente tiene su semilla en una experiencia habitada por el alimento que jamás perece, de miradas, sinsabores, caricias, ausencias, llegadas y partidas, en la piel del migrante, tan humano y tan hermano en la realidad Mexicana como en la universalidad de las realidades crudas, encarnando que de la parálisis colectiva se puede emprender un camino con pasos de evangelio, con oídos despiertos, mano tendida, donde en cada pausa el arte del que ama interpela la vida, nos desacomoda en nuestra espiritualidad cómoda, “Cruzando fronteras hacia la tierra de todos”.

Sí AHE, en la “creatividad evangélica de la compañía de María” para la vida de la Iglesia sin linderos de la fe, hace parte de la radicalidad del Ser en el Ser de la comunión, esa es la fuerza de los creyentes una búsqueda constante, confiada, con la tenacidad de la fuente que hace de la intemperie, de los albergues, un hogar vital.
César Augusto Piedrahita


AHE más que un proyecto es una experiencia de vida que transforma. AHE nos invita a seguir manteniendo la llama del: Arte, como vehículo para expresar los sentimientos más hondos de nuestras experiencias de vida, en donde las palabras se quedan cortas. Humanismo, la posibilidad de generar la “cultura del encuentro” en un mundo donde lo real es cada vez más virtual. Espiritualidad, la oportunidad para ver desde lo profundo, desde Jesús en que estamos invirtiendo nuestra vida y en que queremos invertirla para ser y hacer felices a los que nos rodean.

Gracias Compañía de María por gestar AHE, gracias por brindarnos estos espacios que son la manera creativa de que Jesús siga permaneciendo en el tiempo y en nuestras vidas.
Erika Vallejo Acosta Odn

 

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