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Quien habla solo espera hablar a Dios un día

Una reflexión sobre las propuestas evangelizadoras de los centros escolares de la Compañía de María.

Mayo 15 | Alicia Ruiz, odn (Almería, España) | Jóvenes

(Artículo publicado en la revista Escuelas Católicas)

Aunque en este caso es Antonio Machado, los poetas en general tienen el don de expresar bellamente anhelos indecibles de nuestro ser. Ciertamente, los educadores de las escuelas católicas hablamos de Dios; es una de las concreciones más evidentes de las propuestas evangelizadoras que ofrecen los centros escolares en los que trabajamos. Ahora bien, algún día esperamos hablar a Dios. Y algún día Él nos preguntará: ¿cómo habéis hablado de mí?

Así comenzó una sencilla reflexión realizada por los miembros del Equipo de Pastoral del colegio Compañía de María de Almería, al inicio del Curso Académico 2014-15. El tema que nos ocupaba era cómo proceder para anunciar el evangelio en la tarea educativa cotidiana. “Pedid que tenga valor para hablar de él como debo” (Ef 6,20) - recordó una de las presentes.

Acordamos que tres serían los ejes fundamentales sobre los que pivotaría nuestra práctica pastoral en el aula respecto a cómo hablaríamos de Dios:

1. Invitar a la experiencia de Dios a través de su Palabra.- Una escucha atenta del sentir del alumnado nos había aportado la siguiente información: una cosa es enseñar contenidos doctrinales sobre el cristianismo en las clases de religión y otra es favorecer la experiencia del Dios de Jesús de Nazaret, entendiendo por experiencia de Dios la capacidad de elaborar percepciones sobre Él. La transmisión de la fe se juega fundamentalmente en lo segundo.

Considerando el Plan de Interioridad del centro, decidimos entablar un diálogo con el alumnado sobre las falsas imágenes de Dios y orientar las sesiones de interioridad con la Palabra de Dios. Experiencias de una interioridad sin fondo en uno mismo, de inquietudes pacificadas, de radicalidad en el amor frente al surfing afectivo, de asombro ante la realidad exterior, de avivar el deseo de dar testimonio de la Bondad y el Bien, de encuentros solidarios… abrían las puertas a la experiencia de trascendencia centrada en Jesucristo.

2. Explicitar la radicalidad de la Buena Noticia.- Nuestro hablar puede hacer mal en alguna ocasión a los demás, sin embargo, la Buena Noticia lleva en sus grafemas hacer el bien. Experimentábamos la necesidad de expresar de modos nuevos lo genuinamente cristiano: el perdón, la conversión, la alegría profunda, la paz que viene de Dios, la justicia evangélica… Entendimos que para ello podíamos recurrir a la visualización y la escenificación de las parábolas, tratando de actualizar los diversos personajes y situaciones. Los educadores daríamos a conocer e interpretaríamos la parábola en su contexto; los alumnos harían el paralelismo al momento de hoy.

3. Ser una comunidad cristiana que educa.- Buscaríamos potenciar los vínculos entre los educadores desde la fe, con la intención de subrayar la diferencia entre ser una comunidad educativa que hable sobre Dios y ser una comunidad cristiana que educa. Entre ambas posibilidades, optábamos por la que consideramos más fecunda. La transmisión del mensaje evangélico nos la jugamos hoy en un testimonio creíble.

Recogiendo afirmaciones del Proyecto Educativo Compañía de María y tratándolo de hacer vida, queríamos concienciar a favor de que no educa en la fe una persona aislada sino todo un ambiente cristiano. Los educadores y educadoras somos testigos, con nuestra palabra y nuestra vida, de los valores y principios en los que queremos educar. Un testimonio colectivo así hablaría bien de Dios y los alumnos entrarían en comunicación.

Con el paso de los meses, creemos que el modo de proceder está funcionando. Aún así, el éxito no creemos que esté en haber dado con una metodología adecuada para hablar de Dios, metodología que además esta abierta a cambios y es dinámica, sino en haber compartido previamente por qué queríamos hablar de Dios, es decir, el sentido de nuestra acción. De la puesta en común de las diferentes motivaciones que teníamos para anunciar el evangelio, surgió la fuerza y la creatividad para llevarlo a cabo.
  

Alicia Ruiz: religiosa de la Compañía de María Nuestra Señora. Licenciada en Farmacia, Master en Drogodependencia. Licenciada en Teología. Nació en Sevilla (España). Actualmente trabaja en el Colegio de la Compañía de María en Almería.


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