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Jóvenes y participación

Maggy Villena nos hace una reflexión entorno a una investigación sobre los jóvenes: “Participación Juvenil, de la solidaridad a la construcción social” desde su experiencia de trabajo con ellos y ellas durante años.

Julio 2014 | Maggy Villena Roco (Chile) | Jóvenes

El título de la investigación ya encierra una apuesta a nivel juvenil. Hay una apuesta al potencial solidario que existe en ellos. Los y las jóvenes son vistos como personas valiosas, que viven una etapa importante en sí, que no es preparación para ser adultos. En sí misma la etapa de la juventud tiene su significado propio.

A partir del trabajo con las y los jóvenes descubrimos que en ellas y ellos hay una sensibilidad social que se moviliza frente a situaciones que provocan dolor a quien las está padeciendo. Por tanto, las y los jóvenes son quienes conllevan las posibles alternativas para salir adelante en los problemas que hay en la sociedad y para salir adelante en medio de los propios problemas o dificultades. No son ellos o ellas solamente quienes van a cambiar el mundo, pero sí encierran una fuerza que les permite ir buscando alternativas de solución a lo que viven personalmente y a lo que vive la sociedad.

El contexto que rodea a las y los jóvenes, generalmente está empapado de un enfoque adultocéntrico, que tiende a mirarles como personas que carecen de importancia en sí mismas y que se les evalúa en función de lo que el mundo adulto señala como lo que se debe ser y hacer. Esta postura no pretende criticar a quienes se perciben o son percibidos como adultos, sino que busca desvelar una corriente de pensamiento y acción social que discrimina y rechaza aquellas formas propiamente juveniles de vivir la vida.

El adultocentrismo se puede definir como una matriz cultural que sitúa lo adulto como punto de referencia para el mundo juvenil, en función del deber ser, de lo que debe hacerse para ser considerado en la sociedad: madurez, responsabilidad, integración al mercado de consumo y de producción, reproducción de la familia, participación cívica... (Duarte, Claudio).

Frente a esta mirada adultocéntrica, resulta imperioso conocer y valorar las experiencias favorables que existen en materia de participación juvenil, sabiendo que un cambio de mirada pasa necesariamente por un reconocimiento de su manera de hablar, de sus propias experiencias, de la forma como ellos perciben sus procesos, de su visión del mundo…

El cambio de mirada permite acercarse a las y los jóvenes, recoger desde ellas y ellos sus expresiones propias de sueños, esperanzas, conflictos, temores, propuestas…

Respecto al diseño de políticas sociales, educativas o eclesiales en materia juvenil, resulta imprescindible el enfoque con que se realice este proceso. Serán más efectivas aquellas políticas donde se construyan con las y los jóvenes. Es decir, políticas con y desde la juventud. Una política se construye con la juventud, cuando su principio es la solidaridad y cuando es esencialmente participativa, aún en aquellos aspectos referidos a la toma de decisiones. La crítica y las responsabilidades son de todos quienes se involucran.

Una política se construye desde la juventud cuando las acciones y actividades planeadas e imaginadas son auto- gestionadas y auto- organizadas. (Cf. Balardini, 1999).

Mirando las prácticas de participación juvenil, podemos señalar que éstas son un aporte a la construcción de la sociedad y a la constitución del sujeto, ya que en ellas las y los jóvenes están desplegando sus capacidades y potencialidades; están realizando una acción intencionada que produce transformación en la realidad de pobreza abordada y, a su vez, en ellas y ellos mismos.

Considerando lo anterior, la participación es vital en los jóvenes. Por tanto, será necesario preocuparse para que ésta sea real. Para que la participación se presente, es necesario el encuentro entre dos dinámicas: la capacidad de participar, que se refiere a las actitudes y habilidades que los sectores han desarrollado a través de la experiencia; y la oportunidad de participar, referida al espacio presente en el diseño de las políticas o en las organizaciones, y que permite el adecuado ejercicio de la capacidad de participación.

Podemos hablar de participación cuando se ha producido la adecuación entre estas dos dinámicas, la capacidad de participar se ajusta a las oportunidades de las políticas. Si no se produce la adecuación de ambas dinámicas, no generamos participación y nos quedamos en el ámbito de las políticas asistencialistas, que nos remiten al diagnóstico sólo de las necesidades, sin considerar las capacidades y potencialidades de los sujetos. La participación sustantiva será la que facilitará el despliegue de todo el potencial existente en las y los jóvenes. Este tipo de participación se produce cuando hay un encuentro entre las capacidades y las oportunidades. Las oportunidades responden a las capacidades de los sectores y son incluidas dentro del diseño de las políticas.

En este sentido, la participación promovida por el Programa de Formación en la Acción, impulsado por la Pastoral Juvenil Misionera de la Diócesis de Talca, promueve un estilo de participación sustantiva al conjugar las capacidades de las y los jóvenes, como lo son: el potencial solidario, la creatividad, la disposición al servicio, el trabajo en grupo de semejantes, la lucha por la justicia, la toma de decisiones en forma democrática. Estas capacidades son captadas por el diseño del Programa, ya que éste ofrece una metodología flexible y se implementa con el potencial que existe en las y los jóvenes. De este modo, la participación se torna en un eje transformador de las y los sujetos, y a su vez de la sociedad donde interactúan.

Diversos informes y sistematizaciones de prácticas colectivas de los sectores populares fundamentan lo afirmado anteriormente, ya que no sólo se alcanzan efectos materiales, sino que a través de estas acciones, se impulsan efectos socio-culturales entre quienes participan de tales iniciativas (Palma, Diego).

Según Yunus, los jóvenes son una especie de santuario donde se concentran los recursos más importantes para cambiar la situación actual de la pobreza. Por ello invita a las y los jóvenes a desarrollar la idea de un mundo en que quieren vivir, ya que sólo a partir de este sueño de mundo es posible intervenir en él y lograr algo nuevo; les llama a perder el miedo a proponer soluciones novedosas en la lucha contra la pobreza. ( Yunus, 2003).

(...)

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Maggy Villena Roco: Ex Directora del Departamento de Pastoral Juvenil Misionera Diocesana de Talca (Chile). Secretaria Pastoral de esta Diócesis.

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