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Una gran noticia: la misericordia de Dios es eterna

El pasado 8 de diciembre el Papa Francisco inició solemnemente el año de la misericordia.

Enero 2016 | Gonzalo Restrepo Restrepo (Colombia) | Espiritualidad

El Papa Francisco estableció el año de la misericordia para toda la iglesia católica y lo convocó con la Bula “Misericordiae Vultus” (Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre) (abril 11 de 2015). Este Jubileo Extraordinario de la Misericordia, inició con el gesto litúrgico de la apertura de la Puerta Santa por donde han de entrar todos los peregrinos para orar y obtener los beneficios del jubileo que el mismo Papa decretó para este tiempo.

Escogió la fecha del 8 de diciembre para iniciar el Año Santo porque ese día celebramos cincuenta años de la conclusión del Concilio Vaticano II, un acontecimiento sin precedentes en la Iglesia Católica. Desde este contexto escoge el tema de la misericordia porque el Concilio fue como un bálsamo en la historia de la Iglesia que, desde su fundación, ha vivido a través del tiempo diferentes etapas de luces y sombras, gozos y esperanzas, dolores, lágrimas y persecuciones, luchas, encuentros belicosos, condenaciones, señalamientos, martirios... Pero siempre la iglesia ha permanecido en el tiempo y la persona de Jesús no se ha ocultado jamás. El es el modelo que ha permanecido por los siglos, mientras que todos los modelos o figuras humanas, van desapareciendo y van cayendo en el olvido, Jesucristo ha permanecido y permanecerá por los siglos de los siglos.

El Concilio Vaticano II, se constituye en la apertura de las puertas de la Iglesia al mundo y a toda la humanidad. Y ha sido la misericordia de Dios el camino, el instrumento más esplendoroso para expresar y hacer realidad esta apertura de la iglesia al mundo. La iglesia se ha propuesto mostrar el rostro misericordioso de Dios que tiene su expresión más radiante en la persona de Jesucristo que es el “esplendor de la misericordia divina”.

Con razón el Papa Francisco recuerda las palabras de su antecesor, el inolvidable Papa San Juan XXIII cuando en el discurso de la apertura del Concilio le indica a todos los Padres Conciliares y al mundo entero el camino que iniciábamos:
“En nuestro tiempo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad… la Iglesia Católica, al elevar, por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella.

También el Papa Francisco nos recuerda las palabras del Beato Papa Pablo VI quien fue la figura central del Concilio y le correspondió conducir y orientar toda la producción y los escritos del mismo y finalmente clausurarlo. En el discurso de clausura decía Pablo VI:

Queremos más bien notar cómo la religión de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad…la antigua historia del Samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio…una corriente de afecto y admiración se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno… Al Concilio lo que le ha interesado es servir al hombre, que la Iglesia presente y brinde su rostro más auténtico de ser servidora. La iglesia tiene que ser experta en humanidad”.

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Gonzalo Restrepo Restrepo: Arzobispo de Manizales, Colombia.

 

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