© 2016 NEWSODN Compagnia di Maria Nostra Signora
  • Viernes, 23 Junio 2017
  • Santa Agripina

“Este es el tiempo favorable, es el día de la salvación” 2 cor 6, 2

El Dios de la historia calla, para escuchar nuestra “palabra”.

Septiembre 2014 | Marisol Franco Echeverri, odn (Colombia) | Espiritualidad

Uno de los acentos juveniles que desde hace algunos años se explicita con mayor intensidad, es la importancia del “aquí” y el “ahora”, del ya!. Muchos adolescentes son juzgados por personas mayores (especialmente por aquellos que viven una eterna nostalgia, afirmando con insistencia que “todo tiempo pasado fue mejor”), de vacíos e indiferentes por la manera como se ubican en el mundo y asumen (o no) sus responsabilidades. Sin embargo, ¿habrá algo de consistente en ésta manera de concebir la vida? En medio del riesgo hermoso e insospechado que supone “vivir el instante”, ¿existe la posibilidad de acoger algo definitivo (ya) y anunciar desde una libertad encarnada en la historia, una plenitud acariciada (todavía no)?

Si partimos del Evento de la Autocomunicación de Dios en su Hijo Jesús, que se revela como la plenitud de los tiempos; como la irrupción de lo Eterno en la historia contingente para hacernos participar de la vida divina; como el Verbo de Dios que se hizo carne en un rostro judío, cumpliendo la promesa que fue hecha a nuestros padres Abrahán y a toda su descendencia y que era Él mismo, podemos afirmar que en Él, YA el Reino de Dios ESTÁ entre nosotros.

Como lo expresa Karl Rahner:
“…está revelada en el ya acontecido punto culminante, singular y definitivo de la historia de la revelación, la absoluta e irrevocable unidad de la comunión de Dios con la humanidad y de su mediación histórica en la unidad del Dios-hombre, Jesucristo, que es Dios mismo como comunicado y la aceptación humana de tal comunicación y a la vez definitiva aparición histórica de esta donación y de su aceptación”.

Si en el sí de Jesús, la humanidad respondió plenamente a Dios y a sí misma. Si en ÉL, el Reino se hizo presente como plenitud de amor y la historia sufrió una transformación cualitativa del tiempo, una “experiencia mesiánica” del tiempo; si por Jesús, la promesa se ha realizado y viene al presente. “Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación”… ¿Cómo no apostar por un encuentro real entre Dios y la humanidad aquí y ahora, en todo tiempo y lugar? Si en el pueblo judío, que todavía está esperando al Mesías, se dieron declaraciones tan esperanzadoras como la de Walter Benjamín “Cada minuto es la puerta por donde el Mesías puede entrar, ¿cómo es posible que los cristianos que creemos que Jesús es el Mesías, sigamos proclamando en lugar del anuncio de la plenitud que se asoma a cada instante, un terror amenazador de lo que puede venir después. ¿Por qué empeñarnos en “atrasar” lo que “ya” nos fue entregado?; ¿por qué no acoger la vida del Espíritu?; ¿por qué no ahondar en lo esencial de la vida cristiana?

(...)

Leer artículo entero

 

Marisol Franco Echeverri, odn: Religiosa de la Compañía de María, Colombiana. Licenciada en educación y bachiller en Teología.

 

AÑADIR COMENTARIO

0 Comentarios